El 2x1 de esta semana quiero que sea una aportación a nuestra Ley de Educación. Pues como bien dice nuestro
Soñador Soñado de Ensueño, "ahora parecemos un poco mas despiertos". Ahora "podemos poner polígonos industriales al lado de mega polígonos de flor de vida de la Naturaleza".
Ileana, una compañera rumana que vive desde hace tiempo en España, nos dice mencionando a
George Bernard Shaw: "Sólo los tontos han creado progresos en el mundo, porque los listos se han adaptado a lo que había sin necesidad de inventar".
¿Qué tenemos que hacer para no adaptarnos y crear progresos? ¿Qué tenemos que hacer para ver las dificultades, las crisis como nuestro querido
Albert Einstein? Ese
Albert Einstein que nos asesora indicándonos que "no pretendamos que las cosas cambien si seguimos haciendo lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis cuando nacen la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar 'superado'. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla".
En esta aportación quiero abordar las diferencias entre el Método Ilustrado y el conocido como Método Memorístico, causante este último del letargo que como sociedad y país padecemos.
Nos define
Kant, en su Tratado de Pedagogía, qué es la Ilustración: "La Ilustración consiste en el hecho por el cual el hombre sale de la minoría de edad. Él mismo es culpable de ella. La minoría de edad estriba en la incapacidad de servirse del propio entendimiento, sin la dirección de otro. Uno mismo es culpable de esta minoría de edad, cuando la causa de ello no yace en un defecto del entendimiento, sino en la falta de decisión y ánimo para servirse con independencia de él, sin la conducción de otro. ¡Sapere aude! ¡Atrévete a saber! Ten valor de servirte de tu propia inteligencia: tal es, por tanto, el lema de la Ilustración. La mayoría de los hombres, a pesar de que la naturaleza los ha librado desde tiempo atrás de conducción ajena (naturalier maiorennes: mayoría de edad natural), permanecen con gusto bajo ella a lo largo de la vida, debido a la pereza y a la cobardía. Por eso les es muy fácil a los otros erigirse en tutores ¡Es tan cómodo ser menor de edad!".
Este texto de
Kant pone de manifiesto que el racionalismo no es tanto un contenido como un método. Un método que impulsa al ser humano a vivir fuera de las servidumbres de la tradición, que pone en tela de juicio el consentimiento universal, la autoridad, los dogmas, la verdad revelada; en definitiva, aquél que aspira y se atreve a pensar por sí mismo.
En su ensayo sobre el entendimiento humano
John Locke nos dice: Adelantaríamos más, en el descubrimiento y en la consideración de las cosas mismas, si empleamos nuestros propios pensamientos mejor que si empleamos los pensamientos de los demás. "El hecho de que en nuestro cerebro circulen las opiniones de otros hombres, por más que sean verdaderas, no nos hace ni un ápice más conocedores. Lo que en ellos fue ciencia, en nosotros no supone sino obstinación mientras otorguemos asentimiento reverente a un hombre y no utilicemos, como aquellos hicieron, la razón para comprender las verdades que los hicieron famosos". "La experiencia, he aquí el fundamento de todo nuestro saber y de donde deriva toda certeza".
Decía
Galileo Galilei que "No se puede enseñar nada a los hombres, sólo se les puede ayudar a descubrirlo por si mismos". Algo muy parecido recomendaba
Antonio Gramsci: "la cultura es lo que queda cuando se olvida lo memorizado".
Razón tenía el gran pedagogo
Paulo Freire al rechazar categóricamente la concepción tradicional bancaria en educación, esa tradición que se limita a transferir y depositar el saber en mentes acríticas; esa tradición representada por el "currículo oculto" que indoctrina en el conformismo y anestesia las conciencias.
Todo estos son ejemplos -de fechas diferentes- del método Ilustrado, de ese método que apuesta por razonar y no por memorizar. Pero, antes de concluir, voy a poner una última evidencia de este método Ilustrado:
En 1918, el Partido Socialista Obrero Español acogió y aprobó la ponencia presentada por la Escuela Nueva de Madrid, de la que era autor
Lorenzo Luzuriaga. En dicha ponencia se afirmaba que "el personal docente de todas las instituciones educativas -desde las primarias a las superiores- formará un cuerpo único, con una preparación análoga en cuanto a su intensidad, diferenciándose sólo por la especialidad a que se dedique. Para la formación de este personal se creará en las universidades la facultad de pedagogía, la cual tendrá las instituciones escolares necesarias anejas para las prácticas del personal que aspire al magisterio y al profesorado".
Qué pena que esta propuesta, que años más tarde asumiría la República Española, fuera lapidada por el franquismo y aún hoy no se la haya rehabilitado. Qué cotas de desarrollo no tendría nuestro país si sus docentes de la ESO, del Bachillerato y de la Universidad, fueran formados en facultades de pedagogía; seríamos sin duda el referente de Europa y del mundo. Seríamos un país con 46 millones de mentes einsteinianas en las que los polígonos de flor de vida proliferarían por nuestra geografía.