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miércoles, 23 de agosto de 2017

Algunas Categorías Diagnósticas de la Hipnoterapia Ericksoniana

Algunas Categorías Diagnósticas de la Hipnoterapia Ericksoniana
Por Susana González Montoya. Profesora del Área de Metodología. Universidad Nacional Autónoma de México. Campus Iztacala

La hipnosis es una forma de envolver ideas como si fueran regalos. Jeffrey K. Zeig

RESUMEN

Se hace una presentación de la hipnosis haciendo énfasis en las propuestas de Milton Erickson. Se presentan y discuten las propuestas terapéuticas de Erickson tomando en cuenta las categorías diagnósticas de Zeig. Dentro del análisis, se enfatiza tanto variables del terapeuta como del paciente en la eficiencia de la hipnosis. Descriptores: Hipnosis, Hipnosis Ericksoniana, Categorías Diagnósticas.

ABSTRACT

A presentation about hypnosis and Milton Erickson proposes is presented. The therapeutic principles of Erickson is presented and discused and the concern of diagnostic categories of Zeig. In analysis, both patient and therapist variables are discuted in eficience of hypnosis. Descriptors: Hypnosis, Ericksonian Hypnosis, Diagnostic Categories.

La hipnoterapia es una forma de comunicación terapéutica directiva, basada en una relación estrictamente complementaria. El hipnoterapeuta induce un estado de trance en el paciente, poniéndolo en una situación que le permita usar su propia capacidad creativa para resolver problemas. Los diversos métodos hipnoterapéuticos tienen por objeto crear y estabilizar relaciones complementarias entre el paciente y el terapeuta, ya sea eludiendo la resistencia del paciente o haciéndola parecer infructuosa. En el marco de esta relación, el psicólogo es capaz de implantar sugerencias que alteran la patología en los esquemas de conductas e interpretación del paciente.

La hipnosis ha ido cobrando, cada vez, mayor interés para los terapeutas familiares, por su relación con la comunicación interpersonal y la conformación de la conducta individual. Si la sintomatología de un individuo tiene sentido en el contexto de la interacción familiar, debe existir un sistema interpretativo equivalente, consciente e inconsciente, en ese individuo. Por consiguiente, no es la realidad objetiva la que padece los síntomas, sino la imagen subjetiva que tiene un individuo de la realidad.

Según esta perspectiva, la terapia debe tender a modificar la cosmovisión subjetiva del paciente. El estudio de la hipnoterapia y de otras modalidades de comunicación terapéutica han hecho progresar la comprensión del procesamiento inconsciente de la información, permitiendo con ello influir, terapéuticamente, en esos procesos inconscientes. (Simón y cols. 1988)

Milton Erickson descubrió y describió muchos de los métodos creativos existentes para promover el cambio terapéutico mediante una técnica hipnótica. Erickson no concebía la hipnosis como una teoría en sí y por sí; a su juicio, era un accesorio de cualquier tipo de terapia, puesto que él consideraba que la influencia de la hipnosis sobre casi todas las formas de terapia no había sido plenamente aceptada. Sostenía que la mayoría de los enfoques terapéuticos tenían en sus orígenes algo que ver con la hipnosis.

Su enfoque también pecaba de poco ortodoxo porque no se limitaba a un solo tipo de terapia ni a una forma única de abordar un problema. Siempre buscaba un nuevo modo de lograr que el individuo reconociera sus propias capacidades de cambio; estaba dispuesto a hacer casi cualquier cosa, para efectuar dicho cambio. Su meta era ayudar al paciente; cualquier técnica, teoría o terapia era permisible y bienvenida.

Con relación al enfoque personal de Erickson, importa destacar que si bien creó muchos métodos permisivos y novedosos de hipnosis terapéutica, se mostró muy renuente a formular una teoría. No postulaba ninguna teoría explícita de la personalidad, porque estaba firmemente convencido de que ello limitaría la psicoterapia y haría que los psicoterapeutas actuaran con mayor rigidez. Él promovía la flexibilidad, la singularidad y la individualidad. (Zeigh, 1992).

Una de las piedras angulares del enfoque ericksoniano es la aceptación y utilización de las pautas de conducta y experiencia del paciente (y también de las pautas de interacción social y familiar). Esto supone oír lo que el paciente presenta en terapia, descubriendo y usando estas pautas al servicio del cambio. Erickson siempre subrayo la utilización de:

a) El lenguaje del paciente
b) Sus intereses y motivaciones
c) Sus creencias y marcos referenciales
d) Su conducta
e) Su síntoma o síntomas
f) Su resistencia

Según Erickson, un diagnóstico es, por lo general, una descripción psiquiátrica que nos dice lo que esa persona es, pero no nos indica que hacer con ella; es por ello que el diagnóstico debe convertirse en un plan de tratamiento, un plan de acción. A través de un diagnóstico de acción de los valores del paciente, el terapeuta de forma natural creará un plan de trabajo ya que le proporciona información básica de cómo el paciente "crea" el problema. Las categorías perceptuales tienen que ver con la forma en que cada persona percibe el mundo inmediata e inconscientemente, y nos van a proporcionar información explícita acerca de cómo esa persona fabrica el problema. El diagnóstico de cada categoría perceptual debe ser breve, concreto y orientado conductualmente. (Zeigh, 1991).

Erickson afirmaba que existían 5 razones para utilizar las categorías diagnósticas:

1) para saber hacia donde conducir la terapia,
2) como un recurso más del paciente,
3) como una manera de motivarlo para el cambio,
4) para saber como dividir el problema
5) para ayudarnos a hablar el lenguaje experencial del paciente.

Empezaremos por hablar sobre el estilo de atención, o sea, la manera en que una persona dirige su atención hacia lo que le rodea (material o psicológicamente), la cuál puede ser diagnosticada de 2 formas:

a) Externa. Es una persona que pone toda su atención en el medio ambiente. Está muy interesada por todo lo que sucede en su alrededor. Está pendiente del afuera con su vista, oído, tacto.
b) Interna. Es una persona que está más pendiente de sucesos internos: fantasías, sueños, sentimientos, etcétera.

Debemos aclarar que todas las personas poseen estas características, que son un continuo pero tendemos a irnos un poco más hacia alguna de ellas, por lo tanto, lo importante no es estar balanceado ni encontrarse en el centro, sino tener flexibilidad para moverse de un lado a otro de acuerdo con los requerimientos de la tarea que se tenga en ese momento.

La segunda categoría que tiene que ver con la atención se refiere al estilo deatención que puede ser focalizado o difuso, cuyos rasgos son: a) Focalizada: Es una persona que solo presta atención a una cosa a la vez, analiza una sola cosa muy intensamente, como un rayo láser, b) Difusa: Es una persona que presta atención a varios aspectos al mismo tiempo, tengan o no que ver con la tarea a realizar.

La tercera categoría perceptual se refiere al sistema sensorial que el paciente emplea con mayor frecuencia, es decir, cuál de los sentidos perceptuales prefiere esa persona para obtener información acerca del mundo, por ejemplo, es una persona más visual, más auditiva, más táctil, mas kinestésica, etc.

Después de las categorías perceptuales tenemos 2 categorías sobre el proceso de elaboración. La elaboración puede ser lineal o mosaica. Una persona lineal procesa la información secuencialmente. Una persona mosaica procesa las cosas un poco en desorden, toma de un lado y de otro. Sin embargo, hay que recordar que ninguna de estas categorías es mejor que la otra, simplemente nos sirven para entender la perspectiva del paciente y de su mundo.

La otra categoría es amplificador vs. reductor. Un amplificador agranda todo lo que percibe. Mira un ratón y ve un elefante. Su contraparte es el reductor, quién mira un elefante y ve un ratón, es decir, le resta importancia a lo percibe.

Nuestro foco terapéutico va a centrarse en la o las categorías que percibamos como más desbalanceadas. El conocer estas categorías diagnósticas nos permite empezar en el punto en que el paciente se encuentra y movernos en la dirección opuesta, para balancear un poco más su mapa del mundo, es decir, nos muestran hacia donde orientar la terapia, como cortarla a la medida. (Robles,1991).

Por ejemplo, un paciente deprimido, psicosomático o que sufre dolor físico, es una persona muy orientada al interior, pero también sabemos que debe de tener un montón de experiencias de cómo estar atento al exterior y lo único que tenemos que hacer es poner las condiciones para que el paciente haga surgir esos recursos, pero siempre acercándonos a esa persona desde su propio marco de referencia, por lo tanto, podemos empezar la terapia desde un polo interno y poco a poco empezar a movernos hacia lo externo.

En este tipo de diagnóstico debemos tomar en cuenta tanto las fuerzas intrapsíquicas como las interpersonales (referidas al procesamiento de información y de relación). En cuanto a estas últimas es importante conocer la estructura familiar del paciente. Para ello es necesario preguntar, aparte de su nombre, dirección, teléfono, estado civil, ocupación y grado de escolaridad, aspectos como número de hijos, nombres y edades, número de hermanos y hermanas, nombres y edades, y si se creció en un ambiente rural o urbano. Esta parte es muy importante, y se relaciona con los aspectos sociales y de interrelación básicos que establece una persona con su ambiente.

Como ya se sabe, el hecho de nacer en cierta posición entre los hermanos y con cierto sexo, puede marcar nuestra personalidad. En términos generales se dice que un hijo mayor o único tiende a ser más intelectual, más tímido y más protector de los demás. Los hijos intermedios tienden a ser más rebeldes, más amistosos, más gregarios, más artísticos. Por su parte, los hijos menores tienden a ser más conciliadores, a dividir las diferencias, a ser más complacientes. Estos rasgos pueden ayudarnos a poder hablar y hacer tareas sobre la base del lenguaje experencial de cada persona.

En cuanto a la categoría de rural y de urbano, la diferencia radica en que la gente del campo tiende a estar orientada al futuro, comprende como las cosas se desarrollan a través del tiempo. La gente de la ciudad tiende a estar orientada al aquí y ahora, tienden a no darle muchas vueltas a las cosas y a conseguir las cosas rápidamente.

La categoría que sigue es la que se refiere a lo extrapunitivo vs. intrapunitivo, La gente extrapunitiva le va a echar la culpa de lo que le pasa a cosas externas a ella misma. Por el contrario un intrapunitivo generalmente dirá que es su culpa lo que sucede.

La siguiente categoría es uno arriba vs. uno abajo. La persona uno arriba es la que define y controla la relación. La persona uno abajo simplemente responde a las demandas del otro. Según Bateson la relación complementaria es aquella en la que una persona está uno arriba y la otra uno abajo. Es una situación estable y generalmente no hay ningún problema. El otro tipo de relación es la simétrica, que es una relación entre iguales y es inestable. Cuando hacemos hipnoterapia ericksoniana, queremos estar uno arriba y como la gente uno arriba controlamos y definimos la relación e inducimos papeles en la que está uno abajo en forma constructiva. Si el paciente está uno arriba, la terapia es ineficiente.

Consideramos que el utilizar este tipo de herramientas diagnósticas en nuestra práctica psicológica, enriquece nuestro acervo clínico así como las posibilidades de cambio en nuestros pacientes, realizando una terapia más breve y eficaz.

Por último, consideramos que es importante recordar lo que Erickson decía acerca de que los problemas de la gente no se resolverán tratando de buscar soluciones externas a él, o sea modificando su ambiente o tratando de hacer consciente lo inconsciente por medio del insigth. Hay que buscar soluciones dentro del mismo paciente demostrándole que solo él y sus aprendizajes inconscientes son capaces de provocar cambios positivos en busca de su crecimiento personal.


CATEGORIAS DIAGNOSTICAS DE ZEIG

PERCEPTUAL
a) Estilo de Atención (Interno/Externo; Enfocado/Difuso)
b) Sistema Sensorial preferido (visual, auditivo, táctil, kinestésico)

PROCESAMIENTO
a) Lineal/Mosaico
b) Amplificador/Reductor

RELACIONAL/SOCIAL
Hijo único, mayor, medio, menor
Medio rural, suburbano, urbano
Intrapunitivo/Extrapunitivo
Uno arriba/uno abajo

Fuente:


lunes, 12 de junio de 2017

Dialéctico dialoga con Daimon, la fuente del Ello; la fuerza límbica

Por Javier Caso Iglesias | Analista Político y Activista Social

Según Freud, el Ello es la fuente de toda la energía psíquica, por lo que es el componente principal de la personalidad; y el Inconsciente es la parte de la mente donde guardamos nuestros sentimientos, pensamientos, impulsos y los recuerdos que se encuentran fuera de nuestro conocimiento consciente.

La verdad es que a lo largo de la historia, tanto del psicoanálisis como de la filosofía, le han sido dados diferentes calificativos al Alter Ego o Sombra; la más conocida -por haber sido utilizada esa denominación desde los tiempos de Heráclito, Demócrito, Sócrates, Platón, Pitágoras hasta los de Ulrich von Wilamowitz, Nietzsche, Eduard Zeller, Louis François Lélut o Carl Gustav Jung- es la de Daimon. Un Daimon identificado con el genio, la fuerza interna, el acelerador, que cada persona a nivel individual posee.

Como dice Pepe Martínez, en el libro titulado "Tu cerebro lo es todo", el lóbulo frontal y el cerebro límbico son como el freno y el acelerador en un coche. Los dos son necesarios y complementarios. El cerebro límbico es el acelerador. Tiene que ver con las emociones. El lóbulo frontal es el freno. Tiene que ver con las razones.

En definitiva, que el Daimon de toda la vida es nuestro sistema límbico. Un sistema límbico en comunicación directa y fluída con nuestro lóbulo frontal. Un sistema límbico, como se indica en la web de Neurofisiología, formado por varias estructuras cerebrales que gestionan respuestas fisiológicas ante estímulos emocionales. Está relacionado con la memoria, atención, instintos sexuales, emociones (por ejemplo placer, miedo, agresividad), personalidad y la conducta; y que interacciona muy velozmente (y al parecer sin que necesiten mediar estructuras cerebrales superiores) con el sistema endócrino y el sistema nervioso autónomo.

Esto es, que si nuestro lóbulo frontal es el procesador, el lugar donde se dan las órdenes a los otros componentes de la computadora para que se ejecuten las acciones que se precisen. Nuestro sistema límbico es como la placa base de una computadora, el dispositivo que administra todo el sistema y sin ella sería imposible intercomunicar los demás elementos.

Por lo tanto conviene a nuestro Dialéctico (el lóbulo frontal) tener claras sus ideas y órdenes, pues para Daimon (el sistema límbico) los deseos de Dialéctico son órdenes. El sistema límbico funciona así. Ya lo formulaba Buda: Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado; está fundado en nuestros pensamientos y está hecho de nuestros pensamientos. Y también Jesús de Nazaret cuando sugería: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquello que pidáis, creed que lo recibiréis y os será concedido. Pero pedid con fe, sin dudar; porque el que duda es semejante a la ola del mar, impulsada por el viento y echada de una parte a otra.


domingo, 11 de junio de 2017

Psiconeuroinmunología

Os adjunto un enlace a una materia muy interesante. Os sugiero leer atentamente este artículo de la Wikipedia cuyo link acompaño tras estas palabras que aparecen en el mismo del profesor Paul Ekman. Una vez leáis el artículo me podéis hacer llegar vuestras opiniones sobre qué os ha parecido este interesante tema de la Psiconeuroinmunología. Sin más preámbulos aquí os dejo lo dicho:

Afirma Paul Ekman, profesor de psiquiatría de la Universidad de California, que sabíamos que cuando uno experimenta una emoción, la misma se refleja en su cara. Ahora se ha descubierto que lo contrario también es verdad. Uno siente lo que muestra en su cara. Si se ríe uno del dolor, interiormente no sufrirá. Si pone la cara triste, sentirá lo mismo por dentro.

Por ejemplo, fruncir el ceño activa la secreción de hormonas del estrés, que a su vez inhiben el SI (Sistema Inmune), incrementan la presión sanguínea y hacen a los individuos más susceptibles la ansiedad y la depresión. Por contra, sonreír reduce dicha secreción e incrementa la producción de endorfinas y de linfocitos T, que a su vez potencia el sistema inmunológico.

Psiconeuroinmunología. Estudio de las interrelaciones entre los procesos psicológicos y los sistemas nerviosos e inmunes: https://goo.gl/0vgQkT

miércoles, 5 de abril de 2017

Recomiendo leer en su totalidad esta magnífica entrevista a la activista y pensadora mexicana Raquel Gutiérrez

Magnífica la entrevista a la activista y pensadora mexicana Raquel Gutiérrez que ha estado de gira por España presentando su libro 'Horizontes comunitario-populares', editado por Traficantes de Sueños.

Raquel Gutiérrez: “En la política no es sólo cuestión de estrategia sino de crear mundo” (https://goo.gl/iYKUb4).

Es una entrevista que recomiendo leer y que resumo en estos siete párrafos geniales de Raquel Gutiérrez que evidencian una cosa clara, tenemos que abandonar las estrategias de "machos alfa" como la establecida en Podemos (poliarquía, o sea, imposición del criterio de una parte sobre otra) y comenzar a caminar por una senda colaborativa y de búsqueda de amplios consensos y acuerdos (democracia inclusiva en la que todo se haga con todos para que la emancipación del ser humano sea obra del ser humano mismo). Estos son los siete párrafos en los que resumo su entrevista:

1.- Disolver las estructuras de dominación y no tanto reorganizarlas.
2.- Reorganización de la convivencia y la conversación basados en la autorregulación. Porque si lo que quiero es generar movimiento, es posible que discrepe completamente contigo pero no te voy a ofender, te voy a tratar de escuchar.
3.- No te puedes guiar por pares binarios dicotómicos, por códigos de pertenencia, afuera/dentro, movimiento/institución… Tienes que manejar fluidamente todo. No es sólo una cuestión de estrategia, es una cuestión de crear mundo.
4.- Se trata de tener al menos un par dual no excluyente. 'Política en femenino' es una propuesta lógica para mantener a la vista esa dualidad de distinciones no excluyentes.
5.- La reproducción de la vida material y simbólica se puso en el centro porque no hemos logrado romper el sentido común brutal de que todo se tiene que organizar en torno a la productividad y no a la vida.
6.- La lucha contra la violencia machista es también lucha contra el capital y contra la racionalidad masculina y violenta que impone. Por eso estamos buscando palabras que suman e incluyan. Aunque son más que palabras: son equilibrios que nos acuerden, son artefactos de inclusión que nos vuelvan fuertes.
7.- Necesitamos palabras y prácticas así, inclusivos, fluidos.

No obstante lo dicho, recomiendo leer en su totalidad esta magnífica entrevista a la activista y pensadora mexicana Raquel Gutiérrez. Para ello pulsa el siguiente enlace, gracias:
https://goo.gl/iYKUb4

 

domingo, 11 de diciembre de 2016

Acerca de la subordinación del ser político (Unidos Podemos) al ser social (El Pueblo, La Gente, ...)

Por Javier Caso Iglesias | Analista Político y Activista Social

Me traslada mi amigo Jerby que mucho se teme que Errejón no vaya a estar a la altura de las circunstancias. Y que tiene toda la sensación de que a Laclau no se le ha perdido nada por estos lares. Añadiendo que el acuerdo de Iglesias con Garzón ya está hecho en una mesa camilla y, contra eso, hay muy poco que hacer.

Por mi parte opino que no va a depender de Errejón sino de la gente. Tanto a Podemos como a Unidos Podemos lo apoya una parte del electorado con una gran capacidad de decir y defender lo que considera más apropiado y conveniente. Si no se ve reflejado pasa a la abstención activa, ejemplo claro fue esa pérdida de más de un millón de votos ocurrida entre el 20-D y el 26-J.

Cada día somos más los ciudadanos que optamos por practicar una abstención activa, o sea, diciendo que no se nos representa y no votando pero, al mismo tiempo, indicando que está a la espera de ser representado. Un electorado este que no es palmero de ningún líder político, un electorado que quiere ser dueño de su propio destino.

Si Podemos o Unidos Podemos no desempeña ese papel de organización al servicio de la ciudadanía otro espacio político y electoral terminará ocupando su representación pues, como digo, hay una parte importante de la población que ha decidido no dejarse engañar por nadie, desea ser dueña de su destino, y quiere, por tanto, sentirse adecuadamente representada y es obvio que ahora no lo estamos.

Marx lo expresaría diciendo que es el ser social el que determina la conciencia, no la conciencia la que determina el ser social; Lo que en palabras de F. B. Skinner sería algo así: son las consecuencias del ser social las que determinan los comportamientos del ser político. Por tanto nuestro papel como ser social es diseñar unas contingencias más poderosas que las actuales que hagan doblegarse al ser político para que este acate disciplinadamente y sin objeciones lo que la gente, el pueblo soberano, indica.

En conclusión, se ha de entender que El Pueblo, La Gente, ha de estar por naturaleza e instinto de supervivencia siempre ENFRENTE de cualquier tipo de Sistema, pues todo Sistema, por muy Unidos Podemos que se llame, intentará alienarla y ejemplos a lo largo de la historia sobran. La emancipación de la ciudadanía (de la gente, del pueblo, ...) será obra de ella misma, pues de no ser así no será. El ser social es quién ha de determinar y condicionar de forma clara y expresa al ser político y no al revés. Por ello el ser social clama por la democracia frente a la defensa cerrada que el ser político hace de la poliarquía (http://goo.gl/aAXKYx).

Prometeo roba el fuego a los dioses

sábado, 13 de agosto de 2016

Ondas cerebrales y aprendizaje de nuevos patrones de comportamiento

Este es también un espacio para aprender juntos. Os traslado un interesante tema de reflexión que nos puede ayudar a mejorar y a cambiar nuestros patrones de comportamiento como personas, es el siguiente:

Las dos frecuencias de ondas cerebrales más conocidas en neurociencia son Beta y Alfa.

Cada frecuencia, medida en ciclos por segundo (Hz), tiene su propio conjunto de características que representa un nivel específico de la actividad cerebral y por lo tanto un estado específico de la conciencia.

Beta (14-40Hz): las ondas cerebrales beta se asocian con la conciencia normal de vigilia y un mayor estado de alerta. Aunque importante para que funcione eficazmente en la vida cotidiana, los niveles de beta más altos se traducen en estrés, ansiedad e inquietud. Con la mayoría de los adultos con actividad principalmente en Beta durante sus horas de vigilia no es de extrañar que el estrés sea un problema de salud más común de hoy en día.

Alfa (7.5-14Hz): las ondas cerebrales Alfa están presentes en los momentos de relajación, reflexión y concentración.
Las ondas Alfa aumentan la imaginación, la atención, la memoria, el aprendizaje y el conocimiento.
La ondas cerebrales Alfa activan la intuición, que se vuelve más clara y más profunda cuanto más nos acercamos a 7,5 Hz.

Relajándose y evitando los sentimientos y las emociones negativas se aprende mejor, pues nuestra mente está más predispuesta a adquirir conocimientos y nuevos patrones de comportamiento con más facilidad.

Noticia de interés relacionada:

La sincronización de ondas cerebrales probablemente preceda a los cambios en las sinapsis, o conexiones entre las neuronas, que se considera son la base del aprendizaje y la memoria a largo plazo.
http://goo.gl/bI6loK

lunes, 4 de abril de 2016

El poder de la imaginación

Algunos atletas y músicos ensayan mentalmente sus actuaciones antes de ejecutarlas. Una costumbre de la que pueden obtener importantes beneficios, porque imaginar una acción y ponerla en  práctica no son cosas tan distintas como parecen. Los escánares cerebrales muestran que en ambos casos se activan las mismas regiones cerebrales. Y lo que es más sorprendente: imaginar que estamos moviendo los músculos sirve para fortalecerlos, como se demostró en un curioso experimento con dos grupos de voluntarios. La psicoterapia también se beneficia del poder de la imaginación.

Imaginar que estamos moviendo los músculos sirve para fortalecerlos, como se demostró en un curioso experimento con dos grupos de voluntarios. Los primeros ejercitaban un músculo del dedo durante quince minutos cada día mediante flexiones. El otro grupo sólo imaginaba hacer las mismas contracciones. Al final del estudio quienes se habían entrenado físicamente aumentaron su fuerza muscular en un 30 por ciento. Pero en los que sólo lo imaginaron, el incremento de fuerza llegó al 22 por ciento. La clave del sorprendente aumento de fuerza obtenido sin llegar a «mover un dedo» estaba en las neuronas cerebrales encargadas de programar los movimientos, como explica Norman Doidge, psiquiatra e investigador, en su libro «El cerebro se cambia a sí mismo».

Y es que durante las flexiones imaginarias las neuronas que realizan conjuntamente las secuencias de instrucciones necesarias para esos movimientos se activan y se fortalecen, permitiendo a los músculos contraerse después con más fuerza. En realidad, lo que ocurre es que ayudan a trazar caminos en el cerebro que facilitan después la ejecución.

La destreza del pianista

El neurocientífico español Álvaro Pascual-Leone (Valencia, 1961) logró demostrarlo en su laboratorio de la Universidad de Harvard, basándose en una idea que ya adelantó el Nobel español Santiago Ramón y Cajal. Cajal sostenía la importancia de la práctica mental para mejorar la capacidad motora. Creía que si un pianista se ejercitaba con la imaginación, sus movimientos serían después más ágiles. Para demostrar esta idea del intuitivo Cajal, Pascual-Leone enseñó a dos grupos de personas que nunca habían estudiado piano qué dedos debían mover para interpretar una secuencia de notas, al tiempo que las escuchaban.

Uno de los grupos practicó sobre el teclado. El otro sólo en imaginación. Después de cinco días de entrenamiento, todos los participantes habían aprendido a tocar la melodía y mostraban los mismos cambios cerebrales. El grupo que había practicado sobre el teclado mostró una ventaja inicial. Pero después de dos horas de práctica real del grupo de entrenamiento en imaginación, la ventaja despareció.

Una forma elegante de demostrar, que como sostenía Ramón y Cajal, la práctica mental es una manera efectiva de prepararse para aprender una destreza manual  y, en general motora, con un mínimo de práctica física.

Psicoterapia

También la psicoterapia se ha servido del poder de la imaginación para tratar problemas de estrés, ansiedad o fobia social, porque al imaginar una situación temida se generan también las mismas emociones. En 1958 el psiquiatra Joseph Wolpe ideó una técnica denominada desensibilización sistemática para contrarrestar el miedo patológico, o fobia, que producen algunas situaciones. El objetivo era eliminar las respuestas de ansiedad, imaginando las situaciones temidas mientras la persona se encuentra en un estado emocional incompatible con la ansiedad, como la relajación. La idea es que dos emociones contrapuestas no pueden presentarse al mismo tiempo, lo que técnicamente se denomina inhibición recíproca.

Las imágenes emotivas es una variante de esta técnica, creada por Lazarus y Abramovitz en 1962, para combatir las fobias más comunes en los niños, como el miedo a la oscuridad, la fobia escolar o el miedo pruebas médicas. Consiste en provocar en los pequeños diversas emociones incompatibles con la reacción de temor. Se aprovecha la gran predisposición de los niños para imaginar historias con sus personajes favoritos y se les anima a imaginarlas. Cuando se han suscitado emociones positivas, el terapeuta introduce en la narración la situación que provoca temor o ansiedad. Si el niño se muestra entonces nervioso se vuelve a la narración inicial que provoca sensaciones agradables. La idea es que las emociones positivas inhiben la ansiedad que provocan los estímulos temidos.

¿Imaginarlo es casi como hacerlo?

Se lo hemos preguntado a Pascual-Leone. “Bueno, imaginarlo induce cambios cerebrales que en algunos aspectos son idénticos a los que se producen al hacerlo físicamente. Pero no en todos. Cuando haces algo físicamente, recibes el feedback de lo que has hecho, y eso también cambia tu cerebro. En el caso de la gimnasia física induces dos cambios: uno relacionado con el plan y el cambio que se induce en el cerebro al observar las consecuencias de los actos. Lo que parece bastante claro desde el punto de vista del beneficio del ejercicio mental es que si se induces los cambios cerebrales para planear mejor la acción entonces eso te da una ventaja a la hora de sacar el beneficio a la práctica física”.

Ahora la neurociencia está en disposición de explicar por qué la técnica de visualización que utilizan los deportistas se tan eficaz. “Como los cambios son tan rápidos, en cuestión de minutos y segundos facilitan las conexiones existentes, y puedes hacer la visualización justo antes de ejecutar la tarea y eso es útil. Ahora bien, lo que sabemos es que es distinto visualizar en el sentido de verte hacer la tarea como si tú fueras una cámara o visualizar intentando evocar las sensaciones que tendrías si lo hicieras. El ejercicio mental que consiste en verse con el ojo de la mente activa circuitos cerebrales distintos de los que se activan cuando uno mentalmente ejecuta la acción“, aclara Pascual-Leone.

Sin dormirse en los laureles

Pero no hay que dormirse en los laureles. Lo que se aprende deprisa no se graba de forma permanente en el cerebro. La fábula de la liebre y la tortuga es muy ilustrativa al respecto. Contaba Esopo que una tortuga, ante las burlas de una liebre, la retó a una carrera. Llegado el día, emprendieron la marcha al mismo tiempo. La tortuga en ningún momento dejó de caminar y a su paso lento y constante avanzaba tranquila hacia la meta. En cambio, la liebre, que a ratos se echaba a descansar en el camino, se quedó dormida. Cuando despertó, aunque se movió lo más veloz que pudo, vio como la tortuga había llegado tranquilamente a la meta y obtenía la victoria.

Algo parecido les ocurre a las personas que memorizan con facilidad frente a las que emplean más tiempo en aprender las cosas. Las primeras, «personas liebre», tienden a olvidar enseguida lo que han aprendido, porque en el cerebro se forman conexiones neuronales débiles, que se deshacen con facilidad.

Y es que sólo la práctica constante transforma el aprendizaje en algo sólido en el cerebro. Ésta última es la estrategia empleada por las «personas tortuga», aunque a veces tengan la sensación de que no están haciendo progresos. Sin embargo, para mantener una destreza de forma permanente, hace falta trabajar despacio y con continuidad, que es la mejor forma de favorecer la formación de nuevas conexiones en el cerebro.

Como en el caso de la liebre y la tortuga, el resultado sólo se ve al final. Y se refleja en el cerebro. Tras unos meses de práctica continuada se producen cambios duraderos que son observables por técnicas de neuroimagen. Algo que no ocurre cuando se memoriza deprisa.

Con mucho tacto

Pascual Leone demostró la eficacia de la práctica continuada con un experimento muy ingenioso. De hecho, fue el primero en confirmar que cuando adquirimos una nueva destreza, se producen cambios en el cerebro. Y para eso utilizó una técnica llamada Estimulación Magnética Transcraneal (EMT), que consiste en someter el cerebro a una corriente magnética indolora que se convierte en eléctrica y estimula las neuronas para producir movimientos en diferentes partes del cuerpo.

Con esta técnica Pascual-Leone hizo un mapa de la corteza motora de personas ciegas que estaban aprendiendo a leer en Braille, pasando su dedo índice por una página punteada en relieve que representa las distintas letras. Dedicaban a esta tarea 3 horas diarias. Se les sometía una RMT para “cartografiar su cerebro” los viernes, después de una semana de trabajo, y los lunes, antes de volver a la tarea.

Los cambios observados en el cerebro de los aprendices los viernes eran muy llamativos, con una expansión muy rápida de la zona correspondiente al dedo índice en la corteza motora. Pero los lunes, después de dos días de descanso, esos cambios habían desaparecido. Durante seis meses, los “mapas” de los viernes continuaron creciendo y volviendo a su tamaño original cada lunes. Algo parecido a la famosa tela de Penélope que tejía cada día y destejía cada noche.

Pero al cabo de seis meses, esta pauta empezó a cambiar. Los mapas realizados los viernes ya no eran tan extensos como al principio, pero mantenían parte del territorio adquirido, que podía verse los lunes. Además el tamaño guardaba una buena relación con la destreza en la lectura “digital”. A los 10 meses, los nuevos lectores en braille se tomaron un descanso de dos meses. Y a la vuelta, curiosamente sus mapas de lectura en la corteza motora se mantenían intactos. La adquisición de esta nueva destreza se había consolidado y dejado una huella duradera en el cerebro.

Plasticidad

La explicación nos la ofrece de nuevo Pascual-Leone, el autor el experimento: “El proceso de cambio plástico, como hemos demostrado, tiene distintas fases. Una primera en la que se producen cambios en la eficacia de las conexiones ya existentes en el cerebro. La conexión funcional entre áreas cerebrales se modifica sin establecer conexiones nuevas, sino que las existentes se usan de forma más eficaz o distinta. Pero en un segundo paso, si uno persiste en el empeño, se establecen conexiones nuevas”.

Traducido también al ejemplo del entrenamiento en imaginación significa que “si uno piensa en un ejercicio con los cinco dedos de una mano como si tocara el piano, la representación en el cerebro de la mano cambia de forma prácticamente inmediata, porque las conexiones ya existen, y por eso los cambios son tan rápidos”.

Hasta aquí las buenas noticias. Pero, no hay nada perfecto, y por eso: “Si se deja de hacer el ejercicio, desaparecen los cambios hechos con la misma rapidez que aparecieron. Pero si uno sigue entrenando, los cambios en el cerebro se hacen permanentes, porque se establecen conexiones nuevas que hace que el cerebro de un pianista sea realmente distinto al de una persona que no sabe tocar el piano. La diferencia se debe no sólo al hecho de que use las conexiones de forma distinta sino también a que su cerebro ha establecido conexiones nuevas”.

La intuición de Cajal

Como explica Pascual-Leone, lo que ahora sabemos, “Cajal ya lo intuía y suponía que las capacidades de la gente entrenada, que tiene habilidades que el resto no tenemos, hace necesario hipotetizar en un primer paso la utilización de forma más eficaz de las conexiones cerebrales que ya existen, y, en un segundo paso, el establecimiento de conexiones nuevas entre las células cerebrales. Y él predecía que esos cambios en el cerebro tendrían lugar tanto por gimnasia física como por gimnasia mental”.

Cajal pasó los últimos años de su vida buscando, sin éxito, una prueba de la plasticidad neuronal que intuía. En 1894 había propuesto que «el órgano del pensamiento es, dentro de ciertos límites, maleable y susceptible de ser perfeccionado mediante ejercicios mentales convenientemente dirigidos».

Fuente:
El poder de la imaginación. Publicado por P. Quijada

lunes, 8 de febrero de 2016

El cerebro no entiende la palabra "NO"

El siguiente es uno de esos artículos anónimos que circulan por Internet. Me ha parecido interesante reproducirlo aquí para abrir el interesante debate sobre las formas que tiene nuestro cerebro de aprender y aprehender la realidad. Sin más preámbulos os doy a conocer el artículo en cuestión, es el siguiente:

Cuando hablamos de las afirmaciones insistimos mucho en la importancia de ser asertivos y tener claro qué deseamos para nuestra vida. Nuestra mente tiene un lenguaje diferente al que usamos con palabras. Nuestro cerebro traduce toda palabra en símbolos e imágenes.

En esta era de auge de las comunicaciones virtuales, la comunicación más importante ocurre en el interior de nuestra mente, porque de ella depende en gran parte el éxito o el fracaso que experimentemos en nuestra vida. Aprender el leguaje de nuestra mente es vital, porque es allí donde residen algunos de los poderes que pueden cambiar nuestra vida.

Tu mente siempre necesitará una imagen para asociar a tus pensamientos. Sea lo que sea lo que expreses con palabras, aunque sean absurdas y sin sentido, tu cerebro forma inmediatamente una imagen.

Hay un hecho fundamental, objeto de estudio para lingüistas y neurólogos, y es que nuestro cerebro, esa gran máquina, no entiende la palabra "NO". Nuestra mente no puede traducir el "NO" en una imagen. La expresión negativa no tiene una representación en imágenes para el cerebro. Por eso, cuando tu dices "no quiero tal cosa", lo que tu cerebro ve es "la tal cosa". Si dices "NO quiero comer" o "NO comas", el "NO", carece de representación, tu cerebro sólo ve comida y, como consecuencia, fomentas un mayor deseo de comer.

Como nuestro cerebro solo piensa en imágenes, cuando utilizamos una expresión en la que se encuentra la palabra "NO", lo único que conseguimos es dibujar en la mente aquello que pretendemos negar.

Si deseas haz este ejercicio: Imagina un árbol, verde, frondoso. Ahora, ¡¡¡NO quiero que veas una manzana roja colgando de él!!! ¡¡¡NO veas ninguna manzana roja!!!. Haz un esfuerzo para NO ver una manzana roja en el árbol ¿Que pasó? Pues, que estoy seguro que viste una manzana roja.

Con los niños se aprecia fácilmente este punto, porque tendemos a utilizar con ellos a menudo la palabra "NO". "NO grites", "NO corras", "NO toques el enchufe", "NO des portazos", etc. Y, consecuencia de ello, estamos reforzando en los niños la conducta que desearíamos evitar. Esto explica porque la mayoría de los niños tienden a hacer o repetir lo que les dijimos que NO hicieran. Es que en realidad, su mente solo capta la parte afirmativa de la orden. En lugar de decir "no corras dentro de la casa", puedes decirle al niño: "quiero que camines despacio cuando estás dentro de la casa", el cerebro del niño formará rápidamente la imagen de caminar lento.

De manera que si algo que deseamos realizar, no utilicemos la palabra "NO", porque lo único que lograremos es justamente lo que queremos evitar. Cuando vas a una entrevista de trabajo o a un examen, en lugar de decir "ojalá NO me ponga nervioso", di "me siento calmado y seguro".

No permitas que tu diálogo interno se convierta en un obstáculo en tu camino. Cuando fijes metas, deseos, aspiraciones, evita la palabra NO. Procura utilizar los términos y palabras que dibujen las imágenes de los resultados que quieres lograr. Recuerda que atraemos lo que podemos visualizar y el "NO" carece de visualización.


jueves, 4 de febrero de 2016

La militancia en la organización de nuevo tipo

Por Javier Elorriaga Berdegué

Los que estamos embarcados en la enorme tarea de construir una organización política de nuevo tipo, que se oriente bajo la idea zapatista de hacer política sin plantearse la toma del poder, que no acepte seguir las viejas reglas y calendarios de la clase política, que busca acompañar y no vanguardizar a nuestro pueblo en sus luchas, nos enfrentamos a un problema igual de mayúsculo que el demostrar que se puede hacer política sin aspirar o suspirar por el poder: la militancia dentro de esa organización que día a día se está construyendo, es decir, las relaciones sociales que se dan entre un grupo de compañeras y compañeros que han decidido trabajar y convivir juntos para lograr una serie de objetivos políticos. Sin una militancia también de nuevo tipo, es imposible hablar de una organización política que se quiere de nuevo tipo y por lo tanto de una práctica política consecuente con esta caracterización. Es por eso que en este artículo de Rebeldía quiero reflexionar un poco sobre la militancia en una organización de nuevo tipo.

Lo primero que podemos decir acerca de la militancia es que ésta tiene que ser asumida de una manera conciente y voluntaria por cada miembro de la organización política. Y aquí conciente y voluntaria significa comprender y aceptar no sólo los objetivos políticos de la organización, sino también, y fundamentalmente, la práctica política que cada militante de la organización debe de seguir. Y más cuando decimos que la organización que queremos construir, la queremos zapatista, es decir, una organización que basa "su acción no sólo de acuerdo a un análisis teórico, sino también y sobre todo, de acuerdo a lo que consideramos es nuestro deber". (SCI Marcos, El mundo: siete pensamientos en mayo de 2003).

Cuando decimos que queremos construir una organización de nuevo tipo, es porque pensamos que las formas organizativas que a lo largo de la historia se ha dado la izquierda para transformar la realidad, ya no funcionan como tales en el momento histórico que vivimos. No echamos por la borda todo lo que se ha hecho ni decimos que nada funcionó, no es que las demás organizaciones de izquierda sean malas o no sirva lo que hacen, es simplemente que pensamos que hay que construir de otra manera para que algún día la mayoría pueda decidir libremente su destino, por eso queremos intentar nuevas formas organizativas, por eso estamos construyendo una organización en específico y no queriendo reformar la práctica de las ya existentes. Igual nos equivocamos y nunca logramos lo que queremos, pero tenemos el derecho de intentarlo. Salirse de la lógica del poder, de su tablero y de su calendario, y a la par construir teniendo en mente que se está sembrando para que otros sean los que cosechen, sólo se puede hacer con humildad, paciencia histórica y la seguridad de que lo que estamos construyendo es correcto, aunque no se vean los frutos en el corto plazo. Seguramente el militante tendrá que oír a lo largo de su vida muchos "así no se puede", "por ese lado sólo te aíslas y no pesas políticamente", "la gente no te hace caso si no les planteas algo más concreto", "si no tienes una propuesta acabada para qué te va a escuchar la gente", "sin poder no cambias nada", etc. Por eso el militante tiene que estar muy conciente de que no sólo está luchando contra el actual sistema de explotación y exclusión, sino sobre todo de que tiene que luchar con otras herramientas y bajo otras reglas que las que el poder ha impuesto. Y en tanto que esas reglas apenas las está construyendo, muchas veces su actividad lo hará no sólo enfrentarse al Poder, sino a recibir las críticas más fuertes por parte de quien también está luchando, con viejas reglas y métodos, contra ese mismo poder.

Así pues, el militante se puede encontrar con que su forma política de actuar la mayoría de las veces no es entendida, ni compartida, por otros luchadores. Pero eso en realidad no debe causarle muchos problemas si su conciencia y la práctica política de su organización lo fortalecen en el trabajo diario. De hecho, las críticas las tiene que escuchar y analizar para no caer en la soberbia de pensar que todo lo que hace es correcto y no puede aprender nada de los demás, lo que lo alejaría poco a poco ya no de otras organizaciones, sino del pueblo mismo con quien debe estar siempre caminando hombro con hombro.

Pero aparte de estas razones, hay otra más por la que el militante tiene que estar muy claro del camino que voluntariamente escogió. La construcción de una organización rebelde, que busca realmente ayudar a destruir el actual sistema de explotación y exclusión que vivimos, llevará a que tarde o temprano esos mismos miembros vivan no sólo las formas más directas de represión por parte del Estado, sino muchas presiones más del propio sistema político, económico y social en que dicha organización y sus militantes se mueven. A lo largo de la historia se ha demostrado que la represión abierta en sí no puede terminar con la rebeldía, siempre quedará alguna semilla y alguien dispuesto a cultivarla. No sucede lo mismo con otras armas que adquiere el sistema, tal vez menos directas, pero igual de destructivas a la larga y que, por lo menos en nuestro país, son las que han destruido a la mayoría de las organizaciones que buscaban cambiar de fondo las relaciones políticas, económicas y sociales: hablamos de cómo el sistema político se va refuncionalizando conforme el tiempo transcurre y cómo en esa refuncionalización va aplicando métodos de cooptación frente a quienes lo combaten, logrando así ir incorporando poco a poco a la oposición, primero en su práctica, y después en su conciencia, al sistema mismo, hasta quitarle toda posibilidad real de rebeldía y por lo tanto de transformación radical de la realidad. Engullirlas pues, sin necesidad de masticarlas. ¿No fue lo que logró el sistema político mexicano, con dos representantes que ejemplifican muy bien estas mismas caras del Poder, Reyes Heróles y Gutiérrez Barrios, uno con la guerra sucia, las torturas y desapariciones, el otro con la "legalización" de varios grupos políticos, en la década de los setenta y ochenta del siglo pasado? Represión e incorporación, igual de letales en sus objetivos contra la oposición al sistema.

El camino es pues muy difícil para el rebelde. Es por eso, precisamente por eso, que quien decida militar en una organización de nuevo tipo, rebelde, que esté dispuesta a no jugar en el tablero del poder, tiene que estar muy conciente de que será, más que un actor político, un sembrador de semillas, es decir, que los frutos de su rebeldía y de su lucha tal vez no los llegue a ver, que no hay recompensa pues, más que la satisfacción del deber cumplido. Y eso se puede decir muy bonito, pero si no se tiene plena y concientemente asumido, es sumamente difícil cumplirlo día a día en el trabajo que implica construir una organización política que no lucha por el poder, pero sí por "iniciar, seguir, acompañar, encontrar y abrir espacios para algo y para alguien, nosotros incluidos." (SCI Marcos, El mundo: siete pensamientos en mayo de 2003).

Por eso la segunda cosa que le da su esencia a la militancia es que ésta es mucho más que una cuestión individual. Si bien se parte de una convicción individual, la militancia tiene que entenderse, y sobre todo practicarse, como una actividad colectiva. Si realmente entendemos que el rebelde siembra las semillas para un fruto que otros recogerán, entenderemos también que con unas cuantas semillas no basta, que hacen falta muchos sembradores para que nuestros intentos algún día fructifiquen. Por eso el rebelde individual es muy encomiable y una necesidad como punto de partida, pero el rebelde se tiene que organizar junto con otros rebeldes y confiar en que si uno cae, muchos más seguirán. La confianza en el otro es del mismo calibre que la confianza de un futuro mejor para todos. Si en momentos dados no podemos dejar de lado lo que pensamos que es correcto y escuchar lo que otros están diciendo, comprendiendo que al igual que nosotros no ganan nada para sí mismos con esta lucha puesto que están sembrando para un futuro que no les tocará, entonces tal vez seremos muy rebeldes, pero seguiremos llevando en la médula el viejo sistema que intentamos destruir, ese que está basado en el individualismo, en el mejor presente individual sin importar para nada el futuro colectivo; nuestras semillas estarán marchitas pues. La militancia entonces tiene que ayudar a que el rebelde escuche, más que hable; consense, más que imponga; acompañe, más que vanguardice.

La militancia necesita entonces irse construyendo en colectivo, en un proceso que va íntimamente ligado al proceso mismo de construir la organización que se quiere de nuevo tipo. Se llega a la organización con muy buena voluntad, pero ahí dentro, junto con los demás compañeros y compañeras hay que ir aprendiendo a ser un militante de nuevo tipo, a ir construyendo y fortaleciendo lo que llamamos el espíritu de cuerpo. Tal vez algunas ideas que teníamos choquen con la realidad organizativa, entonces hay que tener confianza en el colectivo para ver porqué sucede esto, en lugar de inmediatamente decir que las cosas están mal y que hay que cambiarlas. Una vez más, la confianza en los otros es fundamental para este proceso, precisamente para poder incorporar la disposición y el trabajo de cada uno de sus integrantes, evitando así copiar otra de las esencias del sistema social que queremos cambiar, es decir, la estratificación de las personas, que unas valgan más que otras. En una organización política siempre existe el riesgo de que aquellos militantes que más tiempo tienen para el trabajo político y organizativo, empiecen a decidir por los demás, degenerando esto en que al final unos pocos hablan y deciden y todos los demás que sólo escuchan y acatan, o bien decidan salirse, o hacer una corriente interna para entonces intentar también decidir y que otros acaten, o quedarse simplemente en una actitud vegetativa que a la corta lleva a la organización a perder cualquier posibilidad de incidir en un cambio real de las cosas.

Y es aquí donde el planteamiento zapatista de mandar obedeciendo ayuda a que la militancia colectiva pueda ir respondiendo a los problemas organizativos y políticos que se le presentan en la lucha política diaria, de una manera práctica y concreta pero sin caer en las viejas formas de ir conformando una dirección alejada de los demás miembros de la organización, que va acaparando para sí todas las decisiones que el colectivo tenga que tomar en un momento u otro. La diferencia entonces con otras organizaciones formadas en la práctica y la teoría de la izquierda tradicional del siglo XX, no es si algunos dentro de la organización toman o no decisiones que involucran a todo el colectivo, sino la manera en que estas decisiones se toman. En la organización de nuevo tipo que se quiere construir, las decisiones no las toman individuos con base en sus intereses o creencias personales, sino con base en los criterios colectivos que la misma organización va desarrollando, en un proceso continuo de consultas y elaboración de consensos entre la mayoría de los miembros de la misma. Aquí no se relegan las decisiones de los militantes en una dirección, sino que se van adquiriendo responsabilidades que conllevan compromisos colectivos y por lo tanto los militantes que en determinadas ocasiones tienen que decidir algo, lo único que están haciendo es operativizar los acuerdos colectivos, es decir, están mandando obedeciendo. Y como este mandar obedeciendo tiene límites y contrapesos colectivos claros y establecidos, no se puede hablar de una dirección tradicional, sino de una serie de niveles organizativos que ayudan a que la organización se construya y haga su trabajo político de la manera más colectiva posible.

Por eso mismo también, la militancia tiene mucho de disciplina, no sólo la individual, exigirnos cada vez más para ser mejores, sino también la colectiva. Sí, ya sé que a muchos rebeldes les da tirria cuando oyen la palabra disciplina, por todas las connotaciones que tiene con el Poder al cual estamos desafiando. Pero aquí hablamos de la disciplina militante en una organización de nuevo tipo, es decir, de una disciplina que es también colectiva y se basa simple y sencillamente en una presión colectiva para cumplir con los acuerdos también colectivos. Y no estoy hablando de estatutos, sanciones, comisiones de honor y justicia y herramientas por el estilo que nos recuerdan a las organizaciones políticas en las cuales no queremos participar, por eso estamos intentando construir una que sea de nuevo tipo, sino en una que al igual que la militancia, nace del individuo de forma voluntaria y conciente, pero se realiza desde el colectivo. Si yo digo que voy a hacer algo, tengo que aceptar que los demás me digan que estoy mal si no lo estoy haciendo, pues lo mismo haré yo con cualquiera que no esté cumpliendo con su palabra. Cuando entro a la organización acepto sus principios políticos y éticos, su práctica, la forma en que se está construyendo, la forma en que trabaja con nuestro pueblo para construir la rebeldía y la resistencia y entonces, al ser parte de todo ese proceso, entiendo también, y por lo tanto practico, una disciplina militante, que no implica la opresión sobre el otro, sino simplemente la obligación de cumplir con nuestra palabra dada, confiando en que el colectivo lo único que hará será exigirnos ese cumplimiento. La militancia pues conlleva disciplina organizativa, es decir colectiva, no solamente buenos deseos individuales. Por eso mismo, quien no respeta los acuerdos colectivos, quien está más dispuesto a hablar que a escuchar, a vanguardizar que a acompañar, puede sentirse un rebelde, pero no es un militante de una organización de nuevo tipo y es ahí donde la disciplina militante del colectivo le tiene que ayudar a ver si de verdad quiere seguir construyendo junto con los demás o seguir su camino propio.

La militancia entonces, al igual que la construcción de la organización, tiene que verse como un proceso, como algo que se va adquiriendo de manera personal y colectiva, que se asume de manera conciente y voluntaria, que nos fortalece como organización y nos ayuda a irnos convirtiendo nosotros mismos en mejores seres humanos. Es pues, una tarea de enorme complejidad, pero además es la única posibilidad para que la construcción de una organización política que se quiere de nuevo tipo, realmente lo sea. Y es también, por cierto, un proyecto de vida, algo que no se puede ir separando entre horas de chamba militante y horas de vida civil, ni un uniforme que se cuelga al salir de la chamba para usarse de nuevo al día siguiente; no, cuando la militancia es verdadera, es permanente, las 24 horas, y al igual que sus sacrificios, nos trae también muchas recompensas, ni más ni menos que el irnos transformando en mejores seres humanos.

Texto publicado en la revista Rebeldia:
http://revistarebeldia.org/

jueves, 28 de enero de 2016

Doce tesis sobre el anti-poder. Por John Holloway

Extraído de: Contrapoder, una introducción. Toni Negri y otros. Ediciones de mano en mano

1. El punto de partida es la negatividad

Empezamos con el grito, no con el verbo. Ante la mutilación de las vidas humanas por el capitalismo, un grito de tristeza, un grito de horror, un grito de rabia, un grito de negación: ¡No! 
El pensar, para decir la verdad del grito, tiene que ser negativo. No queremos entender al mundo sino negarlo. La meta de la teoría es conceptualizar al mundo negativamente, no como algo separado de la práctica, sino como un momento de la práctica, como parte de la lucha para cambiar el mundo, para hacer de él un lugar digno de la humanidad. 
Pero, después de todo lo que ha pasado, ¿cómo podemos incluso empezar a pensar en cambiar el mundo? 


2. Un mundo digno no se puede crear por medio del estado

Durante la mayor parte del siglo pasado, los esfuerzos para crear un mundo digno de la humanidad se enfocaron en el estado y en la idea de conquistar el poder estatal. Las polémicas principales (entre reformistas y revolucionarios) eran acerca de cómo conquistar el poder estatal, sea por la vía parlamentaria o por la vía extra-parlamentaria. La historia del siglo XX sugiere que la cuestión de cómo ganar el poder no era tan importante. En ninguno de los casos la conquista del poder estatal logró realizar los cambios que los militantes esperaban. Ni los gobiernos reformistas, ni los gobiernos revolucionarios lograron cambiar el mundo de forma radical. 
Es fácil acusar a todos los liderazgos de estos movimientos de traicionar a los movimientos que encabezaban. El hecho de que hubo tantas traiciones sugiere, sin embargo, que el fracaso de los gobiernos radicales, socialistas o comunistas tiene raíces mucho más profundas. La razón por la cual el estado no se puede usar para llevar a cabo un cambio radical en la sociedad es que el estado mismo es una forma de relación social que está incrustada en la totalidad de las relaciones sociales capitalistas. La existencia misma del estado como una instancia separada de la sociedad significa que, sea cual sea el contenido de sus políticas, participa activamente en el proceso de separar a la gente del control de su propia vida. El capitalismo es simplemente eso: la separación de la gente de su propio hacer. Una política que está orientada hacia el estado reproduce inevitablemente dentro de sí mismo el mismo proceso de separación, separando a los dirigentes de los dirigidos, separando la actividad política sería de la actividad personal frívola. Una política orientada hacia el estado, lejos de conseguir un cambio radical de la sociedad, conduce a la subordinación progresiva de la oposición a la lógica del capitalismo. 
Ahora podemos ver que la idea de que el mundo se podría cambiar por medio del estado era una ilusión. Tenemos la buena suerte de estar viviendo el fin de esa ilusión. 


3. La única forma de concebir un cambio radical hoy no es como conquista del poder sino como disolución del poder

La revolución es más urgente que nunca. Los horrores que surgen de la organización capitalista de la sociedad se vuelven cada vez más intensos. Si la revolución a través de la conquista del poder estatal se ha revelado como ilusión, eso no quiere decir que debemos abandonar la idea de la revolución. Pero es necesario concebirla en otros términos: no como la toma del poder sino como la disolución del poder. 


4. La lucha por la disolución del poder es la lucha por la emancipación del poder-hacer (potentia) del poder-sobre (potestas) .

Para empezar a pensar en cambiar el mundo sin tomar el poder, hay que hacer una distinción entre el poder-hacer (potentia) y el poder-sobre (potestas). 
Cualquier intento de cambiar la sociedad involucra el hacer, la actividad. El hacer, a su vez, implica que tenemos la capacidad de hacer, el poder-hacer. Muchas veces usamos la palabra "poder" en este sentido, como algo bueno, como cuando una acción junto con otros (una manifestación o incluso un buen seminario) nos da una sensación de poder. El poder en este sentido tiene su fundamento en el hacer: es el poder-hacer. 
El poder-hacer es siempre social, siempre parte del flujo social del hacer. Nuestra capacidad de hacer es producto del hacer de otros y crea las condiciones para el hacer futuro de otros. Es imposible imaginar un hacer que no esté integrado de una forma u otra al hacer de otros, en el pasado, el presente o el futuro. 


5. El poder-hacer está transformado, se transforma, en el poder-sobre cuando se rompe el hacer

La transformación del poder-hacer en poder-sobre implica la ruptura del flujo social del hacer. Los que ejercen el poder-sobre separan lo hecho del hacer de otros y lo declaran suyo. La apropiación de lo hecho es al mismo tiempo la apropiación de los medios de hacer, y esto permite a los poderosos controlar el hacer de los hacedores. Los hacedores (los humanos, entendidos como activos) están separados así de su hecho, de los medios de hacer y del hacer mismo. Como hacedores, están separados de sí mismos. Esta separación, que es la base de cualquier sociedad en la cual algunos ejercen poder sobre otros, llega a su punto más alto en el capitalismo. 
Se rompe el flujo social del hacer. El poder-hacer se transforma en poder-sobre. Los que controlan el hacer de otros aparecen ahora como los hacedores de la sociedad, y aquellos de quienes su hacer está controlado por otros se vuelven invisibles, sin voz, sin rostro. El poder-hacer ya no aparece como parte de un flujo social, sino existe en la forma de un poder individual. Para la mayoría de la gente, el poder-hacer está transformado en su contrario, la impotencia, o el poder de hacer lo que está determinado por otros. Para los poderosos, el poder-hacer se transforma en poder-sobre, el poder de decir a otro lo que tienen que hacer y, por lo tanto, en una dependencia con respecto al hacer de otros. 
En la sociedad actual, el poder-hacer existe en la forma de su propia negación, como poder-sobre. El poder-hacer existe en el modo de ser negado. Esto no quiere decir que deja de existir. Existe, pero existe como negado, en una tensión antagónica con su propia forma de existencia como poder-sobre. 


6. La ruptura del hacer es la ruptura de cada aspecto de la sociedad, cada aspecto de nosotros

La separación de lo hecho del hacer y de los hacedores significa que las personas ya no se relacionan entre si como hacedores, sino como propietarios (o no propietarios) de lo hecho (visto ya como una cosa divorciada del hacer). Las relaciones entre las personas existen como relaciones entre cosas, y las personas existen no como hacedores sino como portadores pasivos de las cosas. 
Esta separación de los hacedores del hacer-y, por lo tanto, de ellos mismos-está discutida en la literatura en términos estrechamente relacionados entre si: alienación (el joven Marx), fetichismo (el viejo Marx), reificación (Lukács), disciplina (Foucault) o identificación (Adorno). Todos estos términos establecen claramente que el poder-sobre no se puede entender como algo externo a nosotros, sino que permea cada aspecto de nuestra existencia. Todos estos términos se refieren a una rigidificación de la vida, una contención del flujo social del hacer, una cerrazón de las posibilidades. 
El hacer está convertido en ser: esto es el núcleo del poder-sobre. Mientras que el hacer significa que somos y no somos, la ruptura del hacer arranca el "y no somos". Lo que nos queda es simplemente "somos": identificación. El "y no somos" o se olvida o se trata como puro sueño. Se nos arranca la posibilidad. El tiempo se homogeneiza. El futuro es ahora la extensión del presente; el pasado, el antecedente del presente. Todo hacer, todo movimiento, está contenido dentro de la extensión de lo que es. Puede ser lindo soñar con un mundo digno de la humanidad, pero es nada más un sueño. El régimen del poder-sobre es el régimen del "así son las cosas", el régimen de la identidad. 


7. Participamos en la ruptura de nuestro propio hacer, en la construcción de nuestra propia subordinación

Como hacedores separados de nuestro propio hacer, recreamos nuestra propia subordinación. Como trabajadores, producimos el capital que nos subordina. Como docentes universitarios, jugamos un papel activo en la identificación de la sociedad, en la transformación del hacer en ser. Cuando definimos, clasificamos o cuantificamos, o cuando sostenemos que la meta de la ciencia social es entender a la sociedad tal como es, o cuando pretendemos estudiar a la sociedad objetivamente-como si fuera un objeto separado de nosotros-participamos activamente en la negación del hacer, en la separación de sujeto y objeto, en el divorcio entre hacedor y hecho. 


8. No hay ninguna simetria entre el poder-hacer y el poder-sobre

El poder-sobre es la ruptura y negación del hacer. Es la negación activa y repetida del flujo social del hacer, del nosotros que nos constituimos a través del hacer social. Pensar que la conquista del poder-sobre puede llevar a la emancipación de lo que niega es absurdo. 
El poder-hacer es social. Es la constitución del nosotros, la práctica del reconocimiento mutuo de la dignidad. 
El movimiento del poder-hacer en contra del poder-sobre no se debe concebir como contra-poder (término que sugiere una simetría entre poder y contra-poder) sino como anti-poder (término que, para mi, sugiere una asimetría total entre poder y nuestra lucha). 


9. Parece que el poder-sobre nos penetra tan profundamente que la única solución posible es a través de la intervención de una fuerza externa. Esta no es ninguna solución

No es difícil llegar a conclusiones muy pesimistas sobre la sociedad actual. Las injusticias y la violencia y la explotación nos gritan, pero sin embargo parece que no hay salida posible. El poder-sobre parece penetrar cada aspecto de nuestras vidas tan a fondo que es difícil imaginar la existencia de "masas revolucionarias". En el pasado, la penetración profunda de la dominación capitalista condujo a muchos a ver la solución en términos del liderazgo de un partido de vanguardia, pero resultó que no fue ninguna solución, ya que simplemente reemplazó una forma de poder-sobre con otra. 
La respuesta más fácil es la desilusión pesimista. El grito inicial de rabia ante los horrores del capitalismo no está abandonado, pero aprendemos a vivir con él. No nos volvemos aficionados del capitalismo, pero aceptamos que no hay nada que hacer. La desilusión implica caer en la identificación, aceptar que lo que es, es. Implica participar, pues, en la separación del hacer del hecho. 


10. La única forma de romper el círculo aparentemente cerrado del poder es viendo que la transformación del poder-hacer en poder-sobre es un proceso que implica necesariamente la existencia de su contrario: la fetichización implica la anti-fetichización

La mayoría de las veces, se discute la alienación (fetichismo, reificación, disciplina, identificación, etcétera) como si fuera un hecho cumplido. Se habla de las formas capitalistas de relaciones sociales como si estuvieran establecidas al alba del capitalismo para seguir existiendo hasta que el capitalismo sea reemplazado por otro modo de producción. En otras palabras, se hace una separación entre constitución y existencia: se ubica la constitución del capitalismo en pasado histórico, y se asume que su existencia actual es estable. Este enfoque conduce necesariamente al pesimismo. 
Si, al contrario, vemos a la separación de hacer y hecho no como algo terminado sino como un proceso, el mundo se empieza a abrir. El hecho mismo de que hablemos de alienación significa que la alienación no puede ser total. Si la separación, alienación, etcétera, se entiende como proceso, esto implica que su curso no está predeterminado, que la transformación del poder-hacer en poder-sobre siempre está abierta, siempre está en cuestión. Un proceso implica un movimiento de devenir, implica que lo que está en proceso (la alienación) es y no es. La alienación, entonces, es un movimiento contra su propia negación, contra la anti-alienación. La existencia de la alienación implica la existencia de la anti-alienación. La existencia del poder-sobre implica la existencia del anti-poder-sobre o, en otras palabras, el movimiento de emancipación del poder-hacer. 
Lo que existe en la forma de su negación, lo que existe en el modo de ser negado, existe realmente, a pesar de su negación, como negación del proceso de negación. El capitalismo está basado en la negación del poder-hacer, la humanidad, la creatividad, la dignidad: pero eso no quiere decir que esto no exista. Como lo han mostrado los zapatistas, la dignidad existe a pesar de su negación. No existe sola, sino que existe en la única forma en la cual puede existir en esta sociedad: como lucha contra su propia negación. El poder-hacer existe también, no como isla en un mar de poder-sobre, sino en la única forma en que puede existir: como lucha contra su propia negación. La libertad también existe, no como la presentan los liberales, como algo independiente de los antagonismos sociales, sino en la única forma en que puede existir en una sociedad caracterizada por relaciones de dominación: como lucha contra esa dominación. 
La existencia real y material de lo que existe en la forma de su propia negación es la base de la esperanza. 


11. La posibilidad de cambiar la sociedad radicalmente depende de la fuerza material de lo que existe en el modo de ser negado

La fuerza material de lo negado se puede ver de diferentes maneras. 
En primer lugar, se puede ver en la infinitud de luchas que no tienen como meta ganar el poder sobre otros, sino simplemente la afirmación de nuestro poder-hacer, nuestra resistencia en contra de la dominación por otros. Estas luchas toman muchas formas diferentes, desde la rebelión abierta hasta luchas para ganar o defender el control sobre el proceso de trabajo o el acceso a educación o servicios de salud, o las afirmaciones de dignidad más fragmentadas y muchas veces silenciosas dentro del hogar. La lucha por la dignidad-por lo que está negado por la sociedad actual- se puede ver también en muchas formas que no son abiertamente políticas: en la literatura, en la música, en los cuentos de hadas. La lucha contra la inhumanidad es omnipresente, ya que está inherente en nuestra existencia como humanos. 
En segundo lugar, la fuerza de lo negado se puede ver en la dependencia del poder-sobre con respecto a lo que niega. La gente cuyo poder-hacer existe como capacidad de decir a otros lo que tienen que hacer, siempre dependen, para su existencia, del hacer de los otros. Toda la historia de la dominación se puede ver como la lucha por parte de los poderosos de liberarse de su dependencia hacia los impotentes. La transición del feudalismo al capitalismo se puede ver de esta manera, no sólo como la lucha de los siervos para liberarse de los señores, sino como la lucha de los señores para liberarse de los siervos a través de la conversión de su poder en dinero y así en capital. La misma búsqueda de la libertad con respecto a los trabajadores se puede ver en la introducción de la maquinaria, o en la conversión masiva de capital productivo en capital dinero, que juega un papel tan importante en el capitalismo contemporáneo. En cada caso, la fuga de los poderosos con respecto a los hacedores es en vano. No hay forma de que el poder-sobre pueda ser otra cosa que la metamorfosis del poder-hacer. No hay forma de que los poderosos se puedan escapar de su dependencia hacia los impotentes. 
Esta dependencia se manifiesta, en tercer lugar, en la inestabilidad de los poderosos, en la tendencia del capital hacia la crisis. La huida del capital con respecto al trabajo, a través del reemplazo de trabajadores por máquinas o por su conversión en capital dinero, enfrenta al capital con su dependencia final hacia el trabajo (es decir, su capacidad de convertir el hacer humano en trabajo abstracto, productor de valor) en la forma de la calda de las tasas de ganancia. Lo que se manifiesta en la crisis es la fuerza de lo que el capital niega, es decir el poder-hacer no subordinado. 


12. La revolución es urgente pero incierta, una pregunta y no una respuesta. 

Las teorías marxista-ortodoxas buscaron captar la certidumbre al lado de la revolución, con el argumento de que el desarrollo histórico conducía inevitablemente a la creación de una sociedad comunista. Este intento era fundamentalmente erróneo, ya que no puede haber ninguna certeza en la creación de una sociedad auto-determinante. La certeza sólo puede estar por el lado de la dominación. La certeza se puede encontrar en la homogeneización del tiempo, en la congelación del hacer en ser. La auto-determinación es inherentemente incierta. La muerte de las viejas certezas es una liberación. 
Por las mismas razones, la revolución no se puede entender como una respuesta, sino sólo como una pregunta, como una exploración de la realización de la dignidad. Preguntando caminamos.