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sábado, 24 de septiembre de 2016

Tirando de Hemeroteca, 7ª entrega: La infiltración busca controlar las disidencias al sistema. Por Paco Puche

7ª entrega de esta sección que hemos denominado "Tirando de Hemeroteca" y en la cual venimos publicando los artículos más relevantes de Paco Puche. Son textos que rescatamos y ponemos de nuevo en actualidad por el hecho de esclarecer cuestiones plenamente vigentes relacionadas con el filantrocapitalismo, así como por el renovado interés que el tema está suscitando. En esta ocasión el texto que esta sección os recomienda es el siguiente:

Paco Puche: "La infiltración busca controlar las disidencias al sistema"

Entrevista a Paco Puche, militante ecologista e investigador sobre la infiltración del capital en los movimientos sociales. Por L. Martínez

Pregunta.- ¿Cómo se infiltra el capital filantrópico en los movimientos sociales?

Respuesta.- Hay que empezar diciendo que el fenómeno de cooptación de dirigentes e infiltración en los movimientos sociales de resistencia o alternativos, es un acontecimiento que empieza en los ochenta. Es por tanto una política diseñada y planificada. No es conspiranoia como se acusa a los que denunciamos. El cómo se infiltran vamos a concretarlo en las fundaciones del gran capital llamadas AVINA y Ashoka, que son las más activas en España y Latinoamérica. La forma más llamativa es la cooptación de líderes de esos movimientos con cierto desparpajo. Tienen unos ojeadores o nominadores, que presentan candidatos a los que, después de cinco rigurosos filtros, los nombran emprendedores sociales (o socios-líderes) y, o bien les pagan, descaradamente, un sueldo durante tres años de unos 1.500 euros, diciéndoles a qué se han dedicar, o bien los pasean por medio mundo, promocionando indirectamente empresas, mientras les dejan dar sus charlas a los invitados por las filantrópicas.

P.- ¿Qué buscan las entidades que lo hacen?

R.- Buscan legitimidad, información, negocio con los pobres e introducir confusión en los movimientos sociales para controlar las disidencias al sistema. En el caso de Avina su fundador, el magnate suizo Schmidheiny, busca, además, librarse de la imagen de genocida que la sombra del amianto se cierne sobre él por donde pasa.

P.- ¿Quién está detrás de ese capital? ¿Qué casos hay en España?

R.- Siendo muy sintéticos diremos que Avina está vinculada al magnate suizo S. Schmidheiny, que debe su fortuna al criminal negocio del amianto. Decimos, que todos aquellos que han recibido dinero y otras prebendas de esta fundación (y después de conocerla, no la han rechazado) se llevan la maldición del polvo del amianto en sus entrañas. No hay que insistir, amianto (uralitas) es el causante de la mitad de los cánceres de origen laboral y mata cada año a más de 150.000 personas por el mundo. Ashoka, su aliada estratégica, procede del gran capital y, entre otros galardones, luce el ser uno de los socios de Monsanto/Gates para implantar en África un programa de semillas transgénicas. Por esta razón la Plataforma Rural (entidad formada por lo más granado del movimiento agroecológico español), ha llamado a esta actuación “un intento asesino”.¡Sorpresa!; cual no será la confusión en la que se anda que esta misma Plataforma Rural, implacable con Ashoka, ha estado unos 15 años presidida por Jerónimo Aguado, financiado por Asoka durante tres años, mes a mes (y también por Avina). Este hecho es una muestra palmaria de la facilidad con la que el filantrocapitalismo (así llamada a esta actividad de las fundaciones del gran capital) penetra a los movimientos sociales sedicentes alternativos y anticapitalistas. En España, de momento, se conocen hasta 21 grupos más o menos alternativos en los que: o han nombrado emprendedores, o socios, o han financiado, o están presentes en puestos representativos, o han tenido colaboraciones estrechas. Entre ellos algunos tan nombrados como la Universidad Rural Paulo Freire, Greenpeace, REAS, Fiare, Cifaes de Amayuelas, IU, Plataforma Rural, Fundación Nueva Cultura del Agua, SEO, Fe y Alegría, ACSUR las Segovias, Red Calea, CNT, etc. Efectivamente, hasta en la propia CNT Ashoka ha tenido una notable e injustificada presencia. Es muy sutil y profunda la penetración en muy poco tiempo.Y comprometidos nombres de prestigio, que duele el nombrarlos, algunos como Jerónimo Aguado y Pedro Arrojo, ya mencionados, Victor Viñuales, Ainhoa Zamora, Sandra Benveniste, Beatriz Fadón, Xavier Pastor, Miren Gutiérrez, Leonardo Boff, etc. Lamentable espectáculo.

P.- ¿Qué organizaciones han recibido dinero de este capital? En uno de tus artículos mencionas a la CNT, ¿podrías contarnos qué sucedió?

R.- No es solo cuestión de dinero, aunque por supuesto que haberlo hailo, son relaciones, cursos, oportunidades, encuentros, formación, asesoramiento, viajes, contactos, etc. Pedro Arrojo, por ejemplo, se sentía muy orgulloso de haber estado codo con codo con el presidente del Banco Mundial en un encuentro de élites financiado y propiciado por su cooptador, el fundador de Avina Stephan Schmidheiny, el genocida del amianto. Este personaje, que hoy lidera de nuevo movimientos en defensa del agua pública, nunca ha denunciado públicamente al matarife del amianto, su cooptador. Qué credibilidad puede ofrecer. En el caso de CNT el asunto es más sutil, todo esto tiene también algo de sutil, se ha tratado de facilitarle a Ashoka publicidad en vuestros órganos de difusión. Por ejemplo, que yo sepa ha habido sendas entrevistas a "emprendores" en artículos publicados en las contraportadas de los números 381 y 382 de agosto-septiembre y octubre de 2011, respectivamente. En concreto se entrevistó a Jean Claude Rodríguez Ferrera y Raül Robert, ambos "emprendedores Ashoka". Pero lo más llamativo ha sido una editorial enigmática en el número 366 de abril de 2010, en donde sin venir a cuento se hacía una defensa cerrada de Jeromo, Beatriz Fadón y García Allut, tres eminentes emprendedores Ashoka, para decir que a los angelitos los habían engañado en su presencia en un video de apoyo a Zapatero. Para hacer esto hay que tener buena mano dentro de la revista.

P.- ¿Los movimientos sociales afectados son conscientes de lo que sucede? ¿Qué ha sucedido cuando lo han descubierto? ¿Has tenido que ver o sufrir represalias por ello?

R.- La lucha contra el filantrocapitalismo la empezamos hace ya más de cinco años. Entonces la gente de los movimientos no conocía nada de esto. Hoy todo el mundo la va conociendo y Avina y Asoka andan en retroceso en los movimientos sociales. La recepción de este escracheado dentro de los propios movimientos sociales fue de rechazo, de matar al mensajero Falta de hábitos autocríticos y de dirigentismo intocable. En concreto se nos ha censurado artículos en revistas alternativas y se nos ha difamado en Internet. Termino con esto: se puede ver en Internet, en la entrada “manifiesto infinito”, cómo desde la dirección de la COAG y de los grupos que integran la Plataforma Rural han tratado de silenciarme. En efecto, bajo la burda argumentación de que estaba montando una campaña de mentiras contra el bendito Jeromo, por denunciar la penetración de las fundaciones en los movimientos sociales con nombres y apellidos, se proponía que: «para ahogar estas falsedades nace este manifiesto infinito (…). Cada comentario será un anexo que convierta al manifiesto en catarata». No exagero cuando invoco la metáfora del silenciamiento por asfixia. Raúl Contreras, un eximio miembro de Ashoka, escribía en el citado manifiesto: «Yo también soy Jeromo (Aguado). Y lo soy porque es MI AMIGO, porque además lo nominé para su selección por Ashoka y porque comparto el cartel y la foto. Porque ambos hemos conocido a tantas personas y tantos proyectos impresionantes que forman esa otra familia, Ashoka, que sólo encuentro motivo de alegría». Queda claro.

Fuente: Periódico CNT nº 413 - Julio 2014
Texto completo en: http://lahaine.org/eI6J


sábado, 17 de septiembre de 2016

La escandalosa falta de ética en Leonardo Boff

Por Paco Puche | Librero y ecologista

"Tiene que cuidarse mucho con lo que hace, con la imagen pública que da, con el señalamiento de sus aliados y amigos". Con esta contundencia responde el ecologista Paco Puche a un reciente artículo del teólogo Leonardo Boff sobre Brasil y su realidad actual. A desgranar las afirmaciones de Boff dedica Puche su última columna en la Revista El Observador.

EL pasado 26 de julio aparecía un artículo de Leonardo Boff en Rebelión con un título muy parecido a éste, le llamaba ‘La escandalosa falta de ética en Brasil’.

Indignado contra las mentirijillas, las chuletas en los exámenes, el pipí en la calle y el Jeitinho brasileño (que hoy puede equivaler por el Sur a aquello de "buscarse la vida"), Boff se lanza a auscultar los orígenes de esa actitud encontrándola en la condición del pueblo brasileño como pueblo colonizado que para escapar de los rigores del castigo se les obligaba a mentir, a esconder sus intenciones y a fingir. Mucho de esto queda en los pueblos del Sur de Andalucía, que siguen reproduciendo sus relaciones con los señoritos y los caciques, quizás ya formando parte de su inconsciente colectivo.

Leonardo Boff es un personaje importante por su apuesta por la Teología de la Liberación y por su condición de héroe ante una Iglesia Católica represiva. Nada que objetar. Pero por eso, su ejemplo es mucho más relevante que el de cualquier otro que no tiene las resonancias de este famoso teólogo. Lo que haga es mucho más ejemplar (en cualquier sentido) que lo que hagamos cualquiera de nosotros. Tiene que cuidarse mucho con lo que hace, con la imagen pública que da, con el señalamiento de sus aliados y amigos.

Para leer el artículo completo de Paco Puche en formato PDF pulse sobre el siguiente enlace. Gracias.

https://goo.gl/cNpNhk

domingo, 7 de agosto de 2016

Tirando de Hemeroteca, 6ª entrega: La metáfora de la tarta. Por Paco Puche

6ª entrega de esta sección que hemos denominado "Tirando de Hemeroteca" y en la cual venimos publicando los artículos más relevantes de Paco Puche. Son textos de hace poco tiempo que rescatamos y ponemos de nuevo en actualidad por el hecho de esclarecer cuestiones plenamente vigentes, así como por el renovado interés que el tema está suscitando. En esta ocasión el texto que esta sección os recomienda es el siguiente:

La metáfora de la tarta
Paco Puche, julio de 2016. Texto publicado en Sin Permiso

Paco Puche plantea en este artículo los cuatro escenarios y modelos macroeconómicos -el capitalista, el de la izquierda keynesiana, el del decrecimiento en los países enriquecidos y el claramente antisistémico, es decir anticapitalista- con los que nuestra sociedad puede afrontar sus retos de futuro. “El planeta finito ha dado inequívocas muestras de agotamiento y ya no hay que esperar a las generaciones futuras para asistir a un grave deterioro de los ecosistemas, a un cambio climático irreversible y de consecuencias previsibles y al final del petróleo barato, que ha alimentado durante 100 años esta loca civilización industrial”, alerta Puche.

La metáfora de la tarta

En economía es muy corriente usar lo que podemos llamar la metáfora de la tarta. Consiste en decir que hay que aumentar el pastel (la provisión de mercancías) de forma continuada para que así haya para todos. Es la invocación continua al crecimiento sin más.

Pero aunque la mayoría acepta esta premisa, hay unos cuantos que añaden que, además, hay que repartirla de otra manera. Es el llamamiento a una justa redistribución: crecimiento más reparto equitativo.

Recientemente han aparecido otros que niegan la mayor. Lejos de aumentar la tarta hay que disminuirla, proponen. Son los que apuestan, en los países enriquecidos, por el decrecimiento.

Por último, rizando el rizo, están los más exigentes que no solo hablan de decrecimiento, sino también de cambios profundos en los modos de producir, consumir y moverse, y en la distribución del trabajo, la propiedad y las rentas. Es la apuesta por el decrecimiento socialmente sostenible (que en los países empobrecidos sería, temporalmente, el crecimiento socialmente sostenible).

Cuatro escenarios

El primero sería seguir con los negocios tal como es usual. Es lo que propone el capitalismo en todas sus versiones, ahora la neoliberal: aumentar la tarta y mantener tal cual el reparto entre el trabajo y el capital (paso de 1 a 2 en la figura); o aumentar la tarta y modificar el reparto a favor del capital (paso de 1 a 3 en la figura), como ocurre ahora en la aplicación de los programas de ajuste estructural, que el Fondo Monetario Internacional aplica en nuestro país.

Este escenario se representaría esquemáticamente como sigue...

Para seguir leyendo este interesante artículo pulsa sobre el siguiente enlace:
http://goo.gl/93mMXl

martes, 2 de agosto de 2016

Tirando de Hemeroteca, 5ª entrega: Stephan Schmidheiny, el magnate suizo del amianto y fundador de AVINA, de nuevo en el banquillo

5ª entrega de esta sección que hemos denominado "Tirando de Hemeroteca" y en la cual venimos publicando los artículos más relevantes de Paco Puche. Son textos de hace poco tiempo que rescatamos y ponemos de nuevo en actualidad por el hecho de esclarecer cuestiones plenamente vigentes, así como por el renovado interés que el tema está suscitando. En esta ocasión el texto que esta sección os recomienda es el siguiente:

Stephan Schmidheiny, el magnate suizo del amianto y fundador de AVINA, de nuevo en el banquillo
Paco Puche, 24/07/2016. Texto publicado en Sin Permiso


“Si esto queda en la impunidad van a seguir
matando a muchas más personas.”
(Entrevista con Bertha Zúniga, a cuatro meses del 
asesinato de su madre, la dirigente indígena Berta Cáceres)[1]


Stepahn Schmidheiny, doctor honoris causa por las Universidades de Yale, por la Católica Jesuita Andrés Bello de  Caracas, por la Rollins de Florida y por la  Escuela de Negocios INCAE de Costa Rica, es un criminal de altos vuelos. Indirectamente, por sus responsabilidades como directivo  en la multinacional Nestlé, en la Unión de Bancos Suizos y en la multinacional ABB que fabrica tecnología nuclear[2], y muy directamente con la empresas ETERNIT que fueron de su propiedad dedicadas a la minería e industria del amianto en el mundo. No es extraño pues que ande de banquillo en banquillo de acusados, a pesar de la legión de asesores, abogados y lavadores de imagen, a través de sus fundación ad hoc denominada AVINA, que le acompañan.

Desde ayer, de nuevo vuelve al banquillo. Es una esperanza para que  la sentencia de Berta Zúniga no nos amenace de nuevo.

¿Por qué vuelve?

En diciembre de 2004 la Asociación de Víctimas de Casale Monferrato (Italia) presenta una querella contra los propietarios  de la fábrica Eternit, radicada en su pueblo desde 1907 hasta 1986, por la muerte o enfermedad de unas 3.000 personas. El fiscal inicia la investigación en 2006 y en diciembre de 2009 empieza el juicio en Turín, llamado Eternit uno, contra Schmidheiny y el barón belga de Cartier para los que piden 20 años (la máxima pena) de prisión. En febrero de 2012 son condenados “en ausencia” a 16 años; el 3 de junio de 2013 la pena en apelación la elevan a 18 años y el 19 de noviembre el Tribunal Supremo en casación anula las penas por prescripción  del delito, no porque no se hayan cometido los asesinatos que se juzgan. Pero como ha pasado mucho tiempo y han ido apareciendo nuevas víctimas durante los juicios, de nuevo en 2015, el fiscal Guariniello presenta una querella (Eternit bis) por 258 muertos, ahora por homicidio doloso (voluntario) para no correr con el riesgo de la prescripción. La jueza de primera instancia que toma el caso eleva al Tribunal Supremo, en julio de 2015,  la cuestión que le plantean los abogados del Schmidheiny de que se trata de cosa ya juzgada. Justamente al año, el pasado 21 de julio, el T. Supremo ha dado vía libre a Eternit bis. Al menos 78 muertos son “nuevos” y sobre el resto se abre la posibilidad de revisión.

De nuevo Schmidheiny en el banquillo. Es un alivio. Este “terrorista” y “homicida en serie” como le llamaron los fiscales del juicio de Turín, debe pisar la cárcel para bien de la humanidad, pues sus crímenes han sido contra ella. Y su fundación AVINA debe ser requisada para aliviar los sufrimientos de sus múltiples víctimas.

¿De cuántos crímenes hablamos?

En otros trabajos[3] hemos aproximado un cálculo de este siniestro asunto. Podemos decir por la posesión del negocio por el mundo en las épocas más prósperas  que, aproximadamente, la familia Schmidheiny, y especialmente Stephan (que se hizo cargo del negocio en 1975 y dirigió los años más productivos),  son (es) responsables de entre 360.000 y 450.000 muertes en todo el mundo hasta 2003, distribuidas según la geografía de las empresas Eternit. Una barbaridad. Y todo con conocimiento de causa, de forma dolosa como rezaban las condenas de Turín.

Pero no solo ha cometido estos crímenes de lesa humanidad si no que ha creado la fundación filantrópica AVINA, que en 2003 la ha dotado de un patrimonio de más de mil millones de dólares americanos, segregando de su patrimonio unos bienes que deberían ser requisados en favor de las víctimas. Lo hizo además, en unas fechas que ya se veía venir el juicio de Turín y otros juicios[4]. Puso pies en polvorosa y adornó el generoso acto de “alzamiento de bienes” con un encuentro en Costa Rica, plagado de magnates y de socios-líderes de AVINA, para que proclamaran por el mundo la buena nueva. Pudimos comprobar el entusiasmo con que había sido acogido el acto en propias carnes cuando  recién llegado del evento, el flamante diputado podemita  Pedro Arrojo, especialmente invitado al solmene acto, nos informaba de la valentía y creatividad del magnate asesino. Esta legión de líderes cooptados por la fundación AVINA para, entre otras cosas, lavar imposiblemente la imagen de Schmidheiny lo tienen cada vez peor, pero como tienen compromisos contractuales con la entidad de callar conviven malamente con su responsabilidad de haber estado (y posiblemente de seguir en ello) aliados a AVINA. Ninguno que sepamos se ha retractado públicamente, ni ha devuelto el dinero recibido a las víctimas, ni ha denunciado a su patrono criminal.

Coda

Especialmente a Schmidheiny, pero también a sus colaboradores, socios-líderes, líderes cooptados y otros palmeros hay que recordarles que pesa sobre ellos la maldición de Macbeth, cuando se mira hacia dentro y se interroga:

“¿Todo el océano inmenso de Neptuno
podría lavar esta sangre de mis manos?
¡No! Más bien mis manos colorearían
la multitudinosa  mar,
volviendo rojo lo verde!”
(Macbeth: Acto II, escena II)



[1] En Rebelión, el 5 de julio de 2016:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=214170

[2] En la Nestlé´ fue directivo desde 1988 a 2003,  de la UBS fue desde 1978 a 1996, en ABB desde 1981 1997 y en Eternit desde 1975 a 1992, cuando vendió las fábricas en Sudáfrica, al final el apartheid.

[3] Puche, P. (2015) “Un asesino en serie anda suelto”. El Observador, julio de 2015
http://www.revistaelobservador.com/images/stories/envios_15/julio/asesino.pdf

[4] En 1993 se inicia un proceso penal en Italia contra dirigentes de  ETERNIT, Y en propio juicio se descubrió que el magnate, entre 2001 y 2005, había pagado un millón de euros a la  agencia MS&L Bellodi de Milán para que organizase una red de informadores capaces de manipular información sobre el amianto. E igualmente, un periodista pagado por Bellodi había estado durante 16 años participando activamente en la asociación de víctimas de Casale Monferrato.

Fuente: http://goo.gl/Ehxz2H

viernes, 15 de julio de 2016

Tirando de Hemeroteca, 4ª entrega: Botín

4ª entrega de esta sección que hemos denominado "Tirando de Hemeroteca" y en la cual venimos publicando los artículos más relevantes de Paco Puche. Son textos de hace poco tiempo que rescatamos y ponemos de nuevo en actualidad por el hecho de esclarecer cuestiones plenamente vigentes, así como por el renovado interés que el tema está suscitando. En esta ocasión el texto que esta sección os recomienda es el siguiente:

Botín
Paco Puche, 12/12/2011. Texto publicado en Rebelión

Este término polisémico es percibido de distinta manera según personas y circunstancias.

Así, para unos será meramente un tipo de calzado; para otros, los más, querrá decir aquello de lo que se apoderan un grupo de ciudadanos que va, roba un banco y se reparten la “cosecha”; y para otros, cada vez más, será lo contrario de lo anterior, aquello que un banco se apodera de sus ciudadanos cuando van a pedir sus servicios y luego se reparte los beneficios.

Curiosamente este término, visto desde sus orígenes, sabemos que proviene del francés butin y ésta, a su vez del alemán medieval bûte. Casualidades de la vida.

Lo que sí podemos sospechar que la última acepción es la que se está imponiendo en el imaginario colectivo. Y no es que crean en la teoría de la conspiración o en otras cosas raras, es que todo el mundo sabe ya que han sido los bancos los que han recibido todos los dineros públicos (de los ciudadanos) para su rescate; ellos, que han sido los que han provocado el desastre. Por ejemplo, se calcula en más de 7.7 billones de dólares [1] lo que la Reserva Federal de EEUU ha aportado en el salvataje de los bancos (más de la mitad de su PIB), y que la banca europea ha recibido en los dos últimos años ayudas por valor de 1.6 billones de euros, frente a la economía real que solo las ha recibido por valor de 11.700 millones de euros, cien veces menos.

Mientras, las gentes pierden sus casas porque no puede pagar sus hipotecas y no reciben ni la menor ayuda, ni siquiera se legisla la modesta proposición de “dación en pago” para no tener que, a la vez que pierden su casa, ser perseguidos por el banco de por vida. La sacrosanta Constitución se puede cambiar en un rato, pero hacerla cumplir resulta imposible. Los artículos de derechos que reconocen el del trabajo y el de la vivienda provocan una carcajada siniestra, son papel mojado.

Por esto, el significado inverso, la acepción que define a “botín” como aquel atropello que perpetran los bancos sobre los ciudadanos de forma institucional, es la que merece ocupar el lugar de honor en los diccionarios, que es la que va ocupando en la mente del pueblo. La lengua es el habla democrática no la norma impuesta.

Resulta sorprendente que hasta la OCDE, entidad que agrupa a los 34 países más ricos del mundo y que tiene un carácter consultivo, denuncie en el día de hoy que la brecha entre ricos y pobres se ha ensanchado y ha alcanzado la mayor de las diferencias de los últimos 30 años, eso en 2008. O sea que la crisis ha beneficiado a los ricos. Por eso el 15 M dice con toda razón: “no es una crisis es una estafa”. Y Warren Buffet, unos de los magnates mayores del mundo, afirma que “claro que hay lucha de clases. Pero es mi clase, la de los ricos, la que ha empezado esta lucha. Y vamos ganando”.

Pero, ¿puede haber ricos buenos? No, porque su riqueza es a costa de la pobreza, explotación, saqueo, hambre y miseria de los muchos. Si no hubiese maquilas no existiría Zara. Si no se hubiese sometido durante cien años a los trabajadores al genocidio del amianto no habría Holcim, ni el magnate Schmidheiny, ni AVINA. Y sí, puede haber ricos buenos, porque no pueden evitar que el sistema capitalista los impulse inexorablemente a la explotación y miseria de los más. O sea, que muchos de los beneficios que les reporta el sistema no los pueden evitar. Por ello, para ser buenos de verdad han de dejar de ser ricos, resarciendo a sus damnificados.

El sistema, es, pues, mucho peor que la avaricia de los ricos, tipo Madoff, o que sus justificaciones calvinistas. La moralina (o la responsabilidad social corporativa) no puede arreglar el desaguisado a que nos ha abocado el capitalismo. Éste es intrínsecamente crísico y desigualitario. La crisis es culpa de un sistema que de forma inexorable está regido por leyes y mecanismos que lo llevan a un crecimiento exponencial que choca con la finitud del planeta, y a una sobreproducción en el mercado, también exponencial, que hace que abunden los alimentos, por ejemplo, en medio del hambre atroz. La desigualdad depende del estado de la lucha de clases, como bien saben los ricos.

Para seguir leyendo este interesante artículo pulsa sobre el siguiente enlace:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=141136

martes, 5 de julio de 2016

Tirando de Hemeroteca, 3ª entrega: Una alquimia del siglo XX: el amianto transmutado en sangre. La maldición de Macbeth

3ª entrega de esta sección que hemos denominado "Tirando de Hemeroteca" y en la cual venimos publicando los artículos más relevantes de Paco Puche. Son textos de hace poco tiempo que rescatamos y ponemos de nuevo en actualidad por el hecho de esclarecer cuestiones plenamente vigentes, así como por el renovado interés que el tema está suscitando. En esta ocasión el texto que esta sección os recomienda es el siguiente:

Una alquimia del siglo XX: el amianto transmutado en sangre. La maldición de Macbeth
Paco Puche, 27/9/2015. Texto publicado en sinpermiso.info

El amianto o asbesto se vendía, durante casi todo el siglo XX, como un mineral milagroso: ignífugo, incorruptible, aislante, indestructible, ligero y muy barato: ¡eterno!

Fue en 1900 cuando se desvelaron sus extraordinarias propiedades industriales y empresariales con el descubrimiento de su compatibilidad con el cemento, que dio lugar al fibrocemento, su principal aplicación.

También, pronto, unos pocos industriales se percataron de la "mina de oro" que tenían en sus manos. Tan temprano como en 1929 constituyeron un conglomerado denominado Sociedad Internacional de Amianto y Cemento (SAIAC). No era un lobby, ni un holding era un cártel, es decir un acuerdo entre empresas de varios países, que eran las que tenían la única patente que el inventor del fibrocemento concedía por país. La SAIAC reunía a empresas de Austria, Inglaterra, España, Francia, Bélgica, Italia y Suiza. Entre los objetivos de este cártel se encontraban la creación de fábricas en países neutrales, la compra coordinada de amianto y la puesta en común de conocimientos técnicos, investigaciones y patentes; pero sobre todo el reparto de los mercados y la fijación de los precios. Posteriormente, permitiría mantener eficazmente la conspiración de silencio sobre su letalidad. Desde Suiza, que era donde se había radicado la sede del cártel, sería posible controlar a escala mundial la industria del amianto cemento. En 1985 cambió su nombre por el de Amiantus, sin dejar por ello de estar en manos de los magnates suizos del amianto.

Pero fue también muy pronto, en 1899,  cuando empezó a desvelarse el carácter enfermizo del mineral asbestosis), y en 1950 su condición cancerígena. Que el mineral milagroso no era de todo comer lo prueba el hecho de que ya en 1936 en Alemania se reconocía como enfermedad profesional, en 1943 en Italia, en 1945 en Francia y en 1953 en Suiza. En 1955 queda bien establecida la relación amianto y cáncer de pulmón y en 1960 la de este mineral y el mesotelioma, el cáncer de pleura específico del amianto. Alertas y conocimientos muy tempranos para decisiones tan tardías como la llegada de las prohibiciones, que empiezan en 1983 en Islandia y se prolongarían en España hasta el 2002 y hasta el 2005 en la UE con carácter universal.

De aquellos polvos, estos lodos

Para seguir leyendo este interesante artículo pulsa sobre el siguiente enlace:
http://goo.gl/OzadBz

viernes, 13 de mayo de 2016

Tirando de Hemeroteca, 2ª entrega: Semillas, multinacionales y movimientos sociales por Paco Puche

El asunto del filantrocapitalismo (fundaciones del gran capital con vocación de infiltrar a los movimientos sociales de resistencia) está operativo en todo momento, pero solo en ocasiones salta a la luz pública a raíz de las divisiones que provoca en los propios movimientos sociales, entre gente que los rechaza de plano y aquellos otros que pueden estar más favorecidos por la generosidad de las adineradas fundaciones. Para España y Latinoamérica hay que fijarse especialmente en las fundaciones AVINA y Ashoka, descritas con exactitud como "fundaciones del gran capital del amianto y de los transgénicos". Ahora estamos en ese otro momento de interés en la opinión pública por su asalto a Podemos, y la controversia suscitada entre los defensores  y detractores.

Por todo ello, estamos tirando de hemeroteca para ilustrar esta tendencia.

La segunda entrega que rescatamos de la hemeroteca toca un asunto peliagudo apuntando directamente en la agroecología (semillas, soberanía, mensaje...), y el interés que estas fundaciones del filantrocapitalismo pulvígeno tienen en todo momento por este sector:

Semillas, multinacionales y movimientos sociales
Por Paco Puche


El aviso urgente que hay que dar a los movimientos de resistencias en esta guerra de las semillas, y ante una situación tan grave como la aquí descrita es que, mientras las entidades aquí mencionadas (CIFAES, Universidad Rural Paolo Freire y Tejiendo Redes), con contratos y compromisos con las fundaciones ligadas a Monsanto, Gates y Nestlé, vía AVINA y Ashoka, no se desliguen pública e inequívocamente de estas alianza aquí demostradas, digo que los movimientos sociales no colaboren con ellas; especialmente en proyectos que tienen que ver con las tareas de recuperación de semillas o construcción de bancos comunitarios “in situ”. El principio de precaución aconseja esta desconfianza: “hay que detener el robo de las semillas”.

Entre el 60 al 80% de la población agrícola vive en unidades de producción de pequeño tamaño… Es a estos campesinos que las multinacionales quieren robarles las plantas susceptibles de ser patentadas -Silvia Pérez-Vitoria, 2010- por todos los medios posible -Vía Campesina, 2011-.

Para seguir leyendo este artículo en su fuente original pulsa sobre el siguiente enlace, gracias:
http://goo.gl/dfljWk

lunes, 9 de mayo de 2016

Momento de interés en la opinión pública. El filantrocapitalismo trata de asaltar a Podemos

Nos traslada nuestro compañero y amigo Paco Puche, sobre el asunto del filantrocapitalismo lo siguiente:

"El filantrocapitalismo (fundaciones del gran capital con vocación de infiltrar a los movimientos sociales de resistencia) está operativo en todo momento, pero solo en ocasiones salta a la luz pública a raíz de las divisiones que provoca en los propios movimientos sociales, entre gente que los rechaza de plano y aquellos otros que pueden estar más favorecidos por la generosidad de las adineradas fundaciones. Para España y Latinoamérica hay que fijarse especialmente en las fundaciones AVINA y Ashoka, descritas con exactitud como 'fundaciones del gran capital del amianto y de los transgénicos'. Ahora estamos en ese otro momento de interés en la opinión pública por su asalto a Podemos, y la controversia suscitada entre los defensores y detractores.
Por todo ello, hemos vuelto a publicar sobre el asunto y a rescatar textos de hace poco tiempo que esclarecían estas cuestiones, dado el renovado interés que el tema está suscitando. Por tanto, tiramos de hemeroteca con textos “antiguos” pero plenamente vigentes".

Tirando de hemeroteca (Texto 1º del 5.03.2012): sobre el filantrocapitalismo pulvígeno:

Multinacionales y movimientos sociales: resistir al “lobby oculto”

Paco Puche
Federico Aguilera Klink
Óscar Carpintero
José Manuel Naredo
Jorge Riechmann


En este creciente auge del simulacro sobre lo real, fundamental para las nuevas formas de ejercer y legitimar el poder, juega un papel clave la industria de la comunicación, ‘Public Relations’… Una actividad que se especializa en la “ingeniería del consenso” como forma de ampliar mercados y crear un clima político-social propicio a la expansión de las grandes empresas, al tiempo que se ayuda también a desactivar y vencer las resistencias. Una actividad de promover el ‘Business as Usual’ muy amplia que va desde el fomento del patrocinio, la filantropía corporativa, la promoción de grandes eventos y la proyección de marcas hasta la llamada responsabilidad social y ambiental corporativa. Ramón Fernández Durán

 
El capital trata de apropiarse de los movimientos ecologistas razonables, para reconvertirlos en domesticados capitalismos verdes o formas de negocio con el agotamiento del planeta. Pedro A. Prieto

Las citas precedentes proporcionan algunas claves para situar el contexto en el que opera el poder de las grandes empresas en la actualidad. Un poder que se muestra con el  propósito de hacer más negocios y, simultáneamente, eliminar las resistencias. Están intentando la cuadratura del círculo: ser, a la vez, saqueadoras y benefactoras de sus damnificados.

Si las multinacionales (J.P. Morgan, Nestlé, Wal-Mart, Monsanto, etc.) tratan de gobernar el mundo es por su necesidad intrínseca de obtener ganancias a interés compuesto, o en progresión geométrica. Desde hace unas décadas han agotado la capacidad autorregenerativa del planeta, se encuentran con un “mundo lleno”, por lo que ahora más que nunca han de ir a la búsqueda de todo lo explotable. En estas circunstancias, actúan por desposesión de los  últimos vestigios de autonomía de los pueblos: los bienes y usos comunes, los inmateriales, la vida y la dignidad de las gentes.

Buen ejemplo de todo esto que decimos, no es solo la profunda crisis mencionada, sino las nuevas formas con las que este capitalismo senil se reviste para poder caer, subrepticiamente, como un  enjambre de langostas en la última frontera del beneficio.

El caso de las semillas de los cultivos es una buena muestra de la necesaria rapacidad del sistema. Lo resume muy bien Silvia Pérez-Vitoria cuando dice que: “entre el 60% y el 80% de la población agrícola del mundo vive en unidades de producción de pequeño tamaño (…). Es a estos campesinos que las multinacionales quieren robarles las plantas susceptibles de ser patentadas”.i

El sistema necesita con urgencia, además de su  plan A (seguir con los negocios como lo hace habitualmente: business as usual), un plan B (la conquista del alma de las gentes  y de las resistencias socialesii). Pues tampoco es tan poderoso como aparece a primera vista, porque si lo fuera no tendría necesidad de invertir tantos millones de dólares en Responsabilidad Social Corporativa (RSC), lavado verde, lobbying, publicidad y clientelismo a través de ONGs leales a sus interesesiii.

El plan B del gran capital

Se puede resumir diciendo que es “la suma de maniobras destinadas a ganar consenso, legalizar estas formas de enriquecerse, lograr obediencia y/o complicidad, publicitar sus objetivos como si fueran idénticos a los de la sociedad y desacreditar las alternativas como si fueran ´ataques´”iv. En una palabra, buscar legitimidad.

Destacan por su especial relevancia dos maneras de llevar a cabo este segundo plan: una, la denominada “Responsabilidad Social Corporativa”, y otra, la que tiene por objeto la cooptación de los movimientos sociales de resistencia y ONGs alternativas.  “Sin lugar a dudas que estos planes B empresariales, abonados por técnicos, intelectuales y ciertas ONGs son el mayor desafío a vencer por parte de la resistencia civil.”v  En general, podemos decir que el capital trata de apropiarse de los movimientos ecologistas razonables, para reconvertirlos en unos agentes domesticados del capitalismo verde.

Unas notas sobre la Responsabilidad Social Corporativa (RSC)

La mejor definición de lo que pretende esta RSC la dio Ban Ki-Moon, en 2008vi. Dijo: “tenemos que pasar de la responsabilidad de los negocios al negocio de la responsabilidad”. Para las empresas, en el orden capitalista, se trata de eso y solo de eso. Si alguien quiere llamarse a ilusiones socializantes o de sostenibilidad, las declaraciones del director de Responsabilidad Social Corporativa  de Mapfrevii son más que persuasivas: “en el fondo buena parte de lo que se oye en RSC tiene su raíz en ese propósito cosmético que siempre nos acompaña en la empresa”, y es que por más vueltas que se le dé, en una sistema capitalista la única responsabilidad social de las empresas consiste en incrementar sus beneficios, como sostenía el representante de la economía neoliberal Milton Friedman.

No lo pueden evitar: “Si una gran empresa que cotiza en bolsa no logra cumplir con la fórmula de un rápido crecimiento y  beneficios a corto plazo, sus directores se verán expuestos a ser despedidos directamente, o incluso a posibles acciones legales (…) ni los banqueros ni los inversores juzgan el rendimiento empresarial según  el grado de contribución al bien público. Estos son fundamentalmente amorales”.viii

Para concluir con la RSC y “no caer en moralina, admitamos que el objetivo lógico y común de todo negocio es el lucro… las empresas son empresas y no ONGs; y esto va de ganar dinero”ix. Quien así se sinceraba era el director de Reputación e Identidad Corporativa de Telefónica, empresa que ha tardado bien poco en poner en funcionamiento esta lógica con el reciente anuncio de despidos masivos de varios miles de trabajadores, a la vez que incrementa sustancialmente los sueldos de sus directivos en varios cientos de millones de euros, días después de haber declarado los mayores beneficios de su historia.

A por los movimientos sociales de resistencia

Dos fundaciones muy activas en este capítulo nos sirven para ilustrar cómo opera el gran capital en este apartado de su plan B. Se trata de las llamadas AVINA y Ashoka, que tienen su espacio de operaciones preferente en España y Latinoamérica. No son las únicas.

Estas dos entidades, aparecidas en 1994 y 1981 respectivamente, están íntimamente relacionadas entre sí. En 1993, Stephan Schmidheiny, fundador de AVINA, y Bill Drayton, fundador de Ashoka, percibieron que tenían visiones muy afines sobre cómo contribuir a un cambio profundo en el mundo  y, a través de los años, AVINA y Ashoka han identificado y promovido múltiples formas de colaboración local y global. También Ashoka es financiada por AVINA: por ejemplo, hasta 2007 le ha pagado a más de 400 emprendedores sociales. Según Drayton, “Ashoka no tiene un coemprendedor o aliado más cercano o duradero que AVINA para apoyar el vuelo de las más poderosas y nuevas ideas y sus promotores”.

Ambas fundaciones están inequívocamente vinculadas al gran capital. En el caso de AVINA, el fundador único ya citado es el magnate del amianto, una de las mayores fortunas  del mundo, amasadas  con el negocio del mineral asesino a costa de la salud y de la vida de cientos de miles de personas en todo el planeta. El pasado 13 de febrero, Schmidheiny fue condenado a 16 de años de cárcel por un tribunal de Turín por los  delitos de “desastre ambiental doloso permanente” y “por omisión de medidas de seguridad “ en el trabajo, provocados por una fábrica de amianto de su propiedad  instalada en el pueblo de  Casale Monferrato, a causa de la cual ya han muerto más de dos mil personas y han enfermado cerca de mil. Además, Schmidheiny ha sido directivo de Nestlé, de la Unión de Bancos Suizos, y de ABS Brown, entre otras multinacionales. Del mismo modo, el actual presidente de AVINA procede de la multinacional química DuPont.

En el caso de Ashoka, la fundación en España está presidida por un exdirectivo de la banca JP Morganx, la empresa más poderosa del mundo según la lista Forbes, y otros fundadores han estado vinculados a  la consultora McKinsey&Co., o a General Electric.

Estas fundaciones del gran capital entran en los movimientos sociales y ONGs con una filosofía definida y que no engaña a nadie. Se trata de considerar “a los mercados como los canales legítimos para el cambio social”xi. Por eso AVINA se define como “una  fundación que se asocia con líderes de la sociedad civil y del empresariado de América Latina en sus iniciativas por el desarrollo sostenible”xii.

En el caso de Ashoka, el objetivo es más claro si cabe. Según declara María Zapata, su directora en España: “para las empresas, el mercado potencial que ofrece la población que está viviendo con menos de dos dólares al día, la base de la pirámide, es de 4 billones de dólares (…).Los emprendedores sociales trabajan con esas poblaciones y su labor es acercar a las multinacionales hasta ellas, mientras salvaguardan los intereses de éstas”.xiii

Para eso financian y se alían a líderes de los movimientos sociales, incluso a los anticapitalistas, para que legitimen desde dentro el sistema empresarial realmente existente, y para moldear los límites de esa disidencia.

En efecto, AVINA cuenta entre sus socios destacados al argentino Gustavo Grobocopatelxiv considerado el empresario número uno y referente indiscutido a nivel mundial en el terreno de la soja transgénica. Cultiva más de 280.000 hectáreas.

Ya sabemos que el cultivo de la soja  “es el monocultivo de la década, el cultivo que más tierras deforesta, que más bosques tala, que más asesinatos y esclavitud produce, que más fumigaciones provoca, y finalmente que más pobreza genera”, según el Informe del Worldwatch Institute  de 2011xv.

Claro, que en Latinoamérica, lugar privilegiado de sus actuaciones, ya se han percatado de la naturaleza de estas fundaciones. En la pasada reunión de Cancún sobre cambio climático (diciembre de 2010), el  Grupo de Reflexión Rural argentino (GRR) ha detectado la infiltración de AVINA en los distintos movimientos alternativos que han acudido a la contracumbre y denuncian que: “Las grandes corporaciones y las fundaciones que las acompañan, han estado trabajando sigilosamente para escurrirse entre los espacios alternativos. La fundación AVINA, del millonario suizo Stephan Schmidheiny, de larga y siniestra trayectoria en nuestra América Mestiza, por comprar voluntades detrás de proyectos supuestamente beneficiosos para nuestros pueblos y comunidades, ofreció una dádiva económica para la organización de Klimaforum 10.  (…) Fundaciones como AVINA y Ashoka son el enemigo de la Tierra Madre y de las poblaciones oprimidas”xvi.

El caso del AGRA y los transgénicos

Con este ejemplo es como mejor se puede ver el modo en que opera el lobby capitalista en los movimientos sociales.

Según denuncian Gustavo Duch y Fernando Fernández, conocidos activistas agroecológicos, “en estos momentos existen una serie de programas para desarrollar una segunda vuelta a la Revolución Verde, ahora en África. Encabezado por un grupo de grandes corporaciones y fundaciones como Gates o Rockefeller, se propagan una serie de proyectos que favorecerán la instalación de dichas empresas en África, donde podrán ampliar sus negocios y su mercado, desplazando los sistemas públicos nacionales (…). La participación de fundaciones solidarias como Gates no deja de ser preocupante y distorsionadora. Sólo en el mes de septiembre del 2010, Gates ha donado 8 millones de dólares para favorecer la entrada de Cargill y su soja en África; y ha invertido 23.1 millones de dólares en Monsanto” xvii. A este proyecto se le ha bautizado con el nombre de AGRA.

Por si hubiese dudas sobre las intenciones de esta fundación, la Vía Campesina, el movimiento alternativo más prestigioso del mundo, advertía que: “desde 2006 la Fundación Bill y Melinda Gates ha colaborado con la Fundación Rockefeller, entusiasta promotora de cultivos transgénicos para los pobres del mundo, para implementar la Alianza para una Revolución Verde en África (AGRA), la cual está abriendo el continente a la semilla transgénica y a sustancias químicas vendidas por Monsanto, Dupont y Syngenta. La fundación ha dado $456 millones a AGRA, y en 2006 contrató a Robert Horsch, quien fue ejecutivo de Monsanto por 25 años, para trabajar en el proyecto. En Kenya alrededor de 70% de los que reciben fondos de AGRA trabajan directamente con Monsanto, casi el 80% del financiamiento de Gates en el país tiene que ver con biotecnología, y sobre $100 millones en donaciones se han dado a organizaciones kenianas conectadas a Monsanto. En 2008 un 30% de los fondos de la Fundación para desarrollo agrícola fueron a promover variedades de semilla transgénica. (…) En agosto de 2010  el fideicomiso de la Fundación Bill y Melinda Gates, anunció que había comprado 500 mil acciones de Monsanto, valoradas en un poco más de $23 millones”xviii.

De Kenya procede, precisamente, uno de los últimos “fichajes” de Ashoka en 2009. Se trata de la científica keniana Florence Wanbugu, vinculada  a la biotecnología y a Monsanto, y con muy buenas relaciones en España, como se puede ver en la fotografía de más abajo.

De izquierda a derecha: F. Wanbugu  (Ashoka), Garmendia (exministra de Ciencia e Innovación), F. González  (expresidente y consejero de Gas Natural), no reconocido, y Federico Mayor Zaragoza (presidente de la fundación Triptolemos). (Conferencia 'Ciencia contra la pobreza' en la Granja de San Ildefonso,  Segovia,  08. 04. 2010)

El círculo continúa con el anuncio de que Ashoka recibe en 2009 una donación de la fundación Bill y Melinda Gatesxix de 11,3 millones de dólares: “Estos fondos permitirán a Ashoka elegir a más de 90 emprendedores sociales que difundirán prometedoras innovaciones para ayudar a salir de la pobreza a pequeños agricultores y comunidades rurales en África subsahariana e India”.

Pero hay más. También casi los mismos actores, Gates, Rockefeller y Monsanto, junto a Syngenta, el Gobierno Noruego y otros gobiernos han creado en 2008 lo que se ha dado en llamar “La bóveda de semillas del fin del mundo”, que es un gran banco de semillas y recursos fitogenéticos instalado en el Ártico, en una isla del archipiélago Svalbard. La “bóveda” tiene capacidad para almacenar 4,5 millones de muestras de diferentes semillas, cada muestra tiene un promedio de 500 semillas. Guardan más de siete mil especies de plantas que históricamente han sido usadas en la dieta humana.

El círculo se cierra con el lobby oculto: los “disidentes” seleccionados y asociados


AVINA y Ashoka, en los diez años que llevan operando en España han logrado introducirse de alguna forma en más de diez organizaciones que pueden considerarse alternativas. En unos casos seleccionando a líderes o emprendedores, en otros aportando financiación y asesoramiento. Son entidades de prestigio que cubren los rubros del agua, el medioambiente, la paz, el mundo rural, las universidades paralelas, los sistemas financieros éticos, las semillas, el mar, etc., y contando con  líderes conocidos.

Estas fundaciones del gran capital llevan a cabo la selección de sus colaboradores  con todo rigor, de manera que la decisión final suele venir de sus sedes centrales, en América. Saben bien con quién se alían. No en vano, Ashoka presume de que tiene como aliados estratégicos a la mencionada McKinsey, empresa líder mundial de consultoría de gestión, a Hill & Knowlton, unas de las principales en relaciones públicas y Latham & Watkinsxx, con 2.000 abogados en todo el mundo. La selección está asegurada. Por si acaso, firman contratos que comprometen a los elegidos a dejar su imagen para promoción de las filantrópicas y, como dice su directora en España María Calvo, “una vez que el emprendedor social es seleccionado, pertenece a la Red Ashoka de por vida”.

Algunas de estas organizaciones o sus líderes, que comparten la condición de socios o aliados de las fundaciones mencionadas, tienen una posición de liderazgo explícita  contra los cultivos transgénicos. Por tanto, a veces cumplen con su función de portavoces de asociaciones que luchan contra este tipo de cultivos (especialmente en España, que es donde estos cultivos han prosperado más en toda Europa), y otras se ven obligados a mantener un prudente silencio, ante programas tan agresivos como el AGRA, en el  que 90 correligionarios suyos  de Ashoka tratan de implementar en África los transgénicos, con apoyo de la Fundación Bill y Melinda Gates-Monsanto, como hemos visto más arriba. El plus de legitimidad que los “disidentes” controlados ofrecen a las fundaciones del gran capital es impagable.

En nuestro entorno más cercano se ha venido produciendo también un fenómeno similar que es necesario subrayar para conocimiento general y que, desde hace tiempo, se lleva denunciando. Afortunadamente, tras un esfuerzo importante, las cosas parece que van cambiando en la buena dirección, y se comienza a lograr que aquellos que han mantenido relaciones estables con fundaciones como AVINA y Ashoka reconsideren su actuación. En esa buena dirección van, por ejemplo, algunas dimisiones de sus cargos en los movimientos sociales de líderes que, a la vez, eran socios de AVINA o Ashoka, así como las declaraciones de denuncia contra dichas fundaciones manifestadas por las organizaciones ecologistas a las que dichos líderes pertenecían. En este sentido apunta la declaración del pasado 8 de febrero de la Plataforma Rural (entidad que integra unas decenas de organizaciones) contra los transgénicos. En dicho documento se denuncia que “en África, Monsanto se ha aliado recientemente con la Fundación Gates, la Fundación Rockefeller y otras entidades  como la Fundación Ashoka, para promover los transgénicos en el marco de la ´Alianza para una Revolución Verde en Africa´. Aunque disfrazado de verde, se trata de un intento asesino de introducir en este continente semillas comerciales (y posteriormente transgénicas) y todo el paquete de insumos agroquímicos, despojando a los pequeños campesinos de sus semillas tradicionales y condenándoles al hambre y la miseria”.

Una consideración final

En los  casos de dimisión mencionados, así como en otros, nos gustaría insistir en lo siguiente: no estamos cuestionando la buena fe subjetiva con que esas personas puedan haber actuado, sino el problema político objetivo que suponen esas estrategias del gran capital para penetrar en los movimientos sociales alternativos. Es cierto que cualquiera de nosotros y nosotras podemos ser víctimas de engaños: a veces damos pasos arriesgados sin llegar a ver cuáles pueden ser las consecuencias, o sin mala intención tomamos atajos que acaban llevando a lugares problemáticos. Y puede resultar subjetivamente muy difícil desandar lo andado, sobre todo cuando está en juego lo que estimamos que es nuestra propia identidad, la consideración que merecemos a la gente cercana o el prestigio ante otros círculos más alejados. Pero hay que evitar confundir las dificultades personales que entraña reconocer errores, con los intereses de los proyectos colectivos. Resultaría difícil de entender que, una vez advertidos de la situación, nos empeñáramos en negar la realidad y siguiéramos sin corregir el rumbo ni aclarar las circunstancias y responsabilidades. En tal caso, estaríamos haciendo un flaco favor a los movimientos sociales al debilitar sus fuerzas para resistir al “lobby oculto” arriba mencionado.

Fuente, notas y referencias:
http://www.rebelion.org/docs/146246.pdf