viernes, 9 de noviembre de 2012

No me digas quien eres, dime lo que haces. Ideología vs Praxeología

Mi compañero y amigo Juanfran utiliza una frase muy clarificadora para describir lo que está pasando: "cuando tiemblan los  cimientos, no se puede uno dedicar a pintar la fachada".

Me resulta curioso el empecinamiento que tienen algunas personas con lo "ideológico", el tiempo que emplean con ello. Qué  importancia dan a lo que no lo tiene. No terminan de entender que la palabra, como el papel, lo soportan todo y, por ello  mismo, no demuestran nada. La ciencia acredita y prueba que entre lo que se dice, se piensa o escribe (conducta verbal, ideativa o escrita) y aquello que se hace (conducta real) existen unas diferencias superiores al 80 por 100.

La mayoría de los que decimos, pensamos o escribimos son fantasías, ilusiones, falacias de reificación. Por ello, la  ideología es una realización fantástica, un espejismo carente de la realidad que nos desvía de nuestro camino. Camino que no  es otro que el del diseño de estrategias y metodologías para acabar con las ideologías, esto es, para conseguir en la  realidad aquello con lo que se sueña. Lo enfermizo no es soñar, sino instalarse permanentemente en el mundo de los sueños.

En esto de las ideologías pasa algo similar como con el miedo, hay que hacer lo que se teme para que la muerte del temor sea  segura. La superación de la ideología, al igual que pasa con la religión, como felicidad ilusoria del pueblo, es la  reivindicación de su felicidad real. El llamado para que el pueblo se deje de ilusiones acerca de su condición, es el llamado  a que termine con un estado de cosas que necesita ilusiones.

Como les decía a mis amigos esta misma tarde, lo que está claro es que lo nuevo, lo que emerge con fuerza, es un espacio de  ruptura; un espacio de ruptura que es ciudadano 100% y al que las "ideologías" le dicen muy poco; pues se trata de un nuevo  espacio sociopolítico praxeológico.

La gente está cansada, muy cansada, de que todos le digan que son esto o lo otro, la gente lo que quiere es ver en la praxis  lo que se es; ahí es dónde hay que demostrar los principios que se sustentan, lo demás son cantos de sirena. Nosotros hemos  de conocer, comprender, interiorizar y defender este punto de vista, pues es el que se señala como certero por parte de las  leyes de desarrollo social cuyos descubridores fueron mis admirados Carlos Marx y Federico Engels.

Nuestra fuerza ha de estar en la práctica. Nosotros no necesitamos hablar de lo que "ideológicamente" somos, nuestra tarjeta  de presentación está en la práctica. En esta función hemos de entrenar a la ciudadanía, en la de mirar y comprobar lo que se  hace, no lo que se dice. Hay que hacer ver que las palabras, como el papel, lo soportan todo y, por ello mismo, no demuestran  nada. Es la conducta real lo determinante para saber qué es una persona o una organización. Cada día más y más ciudadanos  están ubicados en este nuevo espacio de comprensión de las cosas y de relación.

Digo esto simplemente como sugerencia, para que seamos conscientes de que las etiquetas nos pueden limitar más de lo que nos  aportan en un espacio de ruptura. Los que no son espacios de ruptura se construyen para salvar los muebles, pero su recorrido  será muy corto; en las últimas encuestas realizadas en Catalunya se evidencia esto que digo. No se puede estar, por una  parte, cuestionando la realidad existente y, por otro, no atreverse a romper con ella.

Con estas palabras no animo a distanciarnos de nadie, sino simplemente a saber como hemos de colaborar con los demás. Anova  colabora con IU en Galicia, pero sus proyectos son muy diferenciados; allí no existe la mezcolanza. Juntos pero no revueltos.  La relación de Anova con IU, dentro de AGE, es similar a la que se dio entre Compromís e IU cuando IU era parte de Compromís. Pero es obvio que tanto Anova como Compromís son proyectos totalmente diferentes al que representa la vieja izquierda tradicional. Unos son proyectos praxeológicos (Anova y Compromís), esto es, centrados en los ciudadanos, en  las personas; espacios aglutinados por la insumisión a las políticas del negocio del euro sobre el sur de Europa. El espacio de la vieja izquierda tradicional es ideológico y está centrado, como dice un amigo, en salvar los muebles, la cuota; así como en la búsqueda de la autorepresentación de la vieja clase política a través de la suma de las organizaciones de la vieja izquierda mediante cremalleras de nomenclaturas preexistentes.

Todo lo dicho lo expreso como analista político, ya sabéis que los analistas políticos dicen todo aquello que otros no se  atreven a expresar; pues nuestra tarea es explicar aquello que ocurre tal y como ocurre, despojando la realidad de racionalizaciones encubridoras.

Javier Caso Iglesias | Analista Político y Activista Social

1 comentario:

  1. Pero si ya lo decía Jesús: por sus frutos los conoceréis.

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