lunes, 12 de mayo de 2008

Los ciudadanos queremos que esa palmeta metafórica que significa el suspenso desaparezca

En respuesta a nuestra estimada profesora de filosofía y amiga, cuyo Nick es Estatua del Jardín Botánico, escribo este nuevo post sobre las carencias de nuestro sistema educativo y las posibles soluciones al mismo.

Reconozco el enorme esfuerzo que desde el profesorado se está llevando a cabo, estoy de acuerdo además en que las técnicas adquiridas por este se deben a su constante experimentar. Además me satisface mucho que el profesorado nade, que se tire a la piscina y nade. Pero estas evidencias no valen para justificar las incompetencias de la Administración Educativa.

Los ciudadanos no aspiran sólo a que el profesorado se tire a la piscina y no se nos ahogue, queremos que al profesorado se lo capacite con didácticas, con técnicas pedagógicas eficaces por parte de la administración. Queremos peritos expertos en didáctica que consigan disfrutar y hacer disfrutar y gozar a sus alumnos con sus enseñanzas.

Los ciudadanos queremos que esa palmeta metafórica que significa el suspenso desaparezca. Insisto, si está probado científicamente que el deseo, la pasión por aprendizaje es algo innato en los seres humanos no necesitamos pues técnicas aversivas para que las personas adquieran conocimientos. No necesitamos pues del suspenso, existen otras formas de educar que colgando la etiqueta de fracasado al 30% de los alumnos de la Eso, al 48% de los alumnos de Bachillerato y al 50% de los alumnos de la Universidad.

Queremos además diálogo, para que el papel de los padres y las madres de los alumnos no sea el de meros verdugos voceadores que se pasan todo su tiempo en casa diciendo a nuestros hijos e hijas reiterada y periódicamente: estudia, estudia, estudia, estudia.

Queremos diálogo para que el estudio no sea para los alumnos algo monótono, aburrido, sin sentido. Para que los intereses y las preferencias de estos se tengan en cuenta a la hora de diseñar el plan currícular.

Queremos diálogo para que el ámbito empresarial también se exprese y manifieste lo que necesita y demanda, de no ser así el sistema educativo seguirá siendo un aparcacoches de alumnos o una fábrica de parados.

Queremos diálogo para que las demandas del profesorado se tengan en cuenta, en especial en relación a su necesaria formación didáctica y pedagógica.

Como puedes observar estimada amiga estamos de acuerdo en muchas, en muchísimas cosas, gracias por tu valentía, por tu honradez en reconocer sin tapujos la realidad que el sistema educativo padece.

Recibe un cordial saludo.

Por Javier Caso Iglesias. Plasencia (Cáceres)
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Comentario al que se responde:

La estatua del jardín botánico dijo...

¡Hola, again! Good afternoon.
En primer lugar, muchísimas gracias por el post y la visita. Están ustedes invitados tantas veces quieran.
En segundo lugar, todavía no me he ahogado, ¡por suerte! Cuando hice el curso sobre funcionariado que tienes que sufrir cuando obtienes la plaza, el primer ponente, a la sazón inspector y absoluto desconocedor de cómo se da una clase, utilizó una bello símil. Comparó el mundo educativo con una piscina y a los profesores con nadadores. Algunos bucean y no se dejan ver; otros nadan con un estilo atroz; por último, los menos coordinan maravillosamente piernas y brazos. Y yo me preguntaba, ¿cómo nada él? Y hoy me pregunto, ¿cómo nado yo? Ya he perdido toda esperanza de recibir buenas clases de natación por parte de la administración.
Y descubro que no me he ahogado, que ningundo de mis compañeros se ha ahogado, que ninguno esconde la cabeza.
Leo en el post acerca de la amenaza de las palmetas y las metafóricas palamtorias. Yo no pego a mis alumnos. Ninguno de mis compañeros pega a sus alumnos. Sí les digo que si no trabajan, suspenderán. Suspender no es ningún trauma. Nadie se ha muerto por eso. Lo peor del mundo es no aprender, y lo peor de lo peor es no querer aprender.
Yo he aprendido a dar clase a base de tortas. Pero las tortas me las he dado yo, no se las he dado a nadie.
En ningún momento he pretendido que mis alumnos memoricen mecánicamente la materia. Yo tampoco lo hice para preparar mis oposiciones porque sencillamente es imposible y no me da la gana perder neuronas en algo tan inútil. No sé cuántos profesores conocen, pero ninguno de los que conozco pretende nada como eso sino todo lo contrario. Nos quejamos porque los alumnos no estudian, pero sobre todo nos quejamos porque no piensan. Y esto último no se debe a que carezcan de oportunidades para expresar sus opiniones.
Leyendo el post da la sensación de que los niños están atados en clase, que no les permitimos opinar o pensar, que pasamos la hora dictando apuntes y que no explicamos nada de nada o que no programos actividades para ampliar conocimientos, asimilar la materia o facilitar el aprendizaje. Hay cosa que negocio con mis alumnos, pero el materialismo histórico no se negocia, ni el comentario de texto ni el trabajo diario. El esfuerzo, los contenidos conceptuales y procedimentales, así como la originalidad, son, para mí, irrenunciables.
No podremos exponer las teorías didácticas y pedagógicas relevantes, pero eso no significa que, a fuerza de experimentar y errar, no hayamos aprendido nada ni reflexionado sobre la propia actividad. Yo ya tengo una lista en la que reflejo qué no haré el año que viene y qué probaré. Eso es algo que hay que hacer todos los días.
Por supuesto, hay muchísimas cosas que desconocemos y otras tantas que hacemos mal. No me parece que reconocerlo sea un acto de valentía. Me parece, simplemente, honradez. Siento decir que no espero tal cosa por parte de la Administración. No tengo fe en el actual debate. Como decía Roberto Iniesta en una de sus canciones, "yo, trabajo y trabajo". Me gustaría ser mucho mejor profesional pero no espero ayuda de una Junta empeñada en ahogarnos con ordenadores, plataformas digitales y planes de refuerzo mal planteados y lanzados a la cara antes de unas elecciones. Sí, pienso que el plan de refuerzo fue una medida electoralista que sólo pretende, finalmente, maquillar las estadísticas y no que los alumnos aprendan. No somos nosotros quienes nos empeñamos en que aprueben, sino la administración. Nosotros queremos que aprendan, que sean autónomos, que no tengan miedo ante las piscinas y que se tiren a ellas con confianza en sus posibilidades.
Por último, como intuyo que usted sabe bastante más que yo sobre pedagogía y didáctica, me gustaría pedirle un favor. ¿Podría citar algunas obras relevantes traducidas al español? Si puede indicar autor, título y editorial, me resultaría más fácil encontrarlas.
Gracias de nuevo. Saludos.

12 comentarios:

  1. En respuesta a tu última pregunta estimada profesora, en mi mismo blog puedes encontrar un número significativo de enlaces a autores y autoras destacados en el mundo de la didáctica y la pedagogía.

    En la columna de enlaces de la izquierda encontrarás una buena página titulada educación de la práctica a la teoría. Un poquito más abajo encontrarás las teorías del aprendizaje más destacadas, así como textos de autores y autoras; y un poquito más abajo se muestran las teorías de la motivación.

    Me comprometo a ir haciéndote llegar mas información al respecto.

    Recibe un cordial saludo.

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  2. Sigo comentando tu artículo estimada profesora de filosofía, pues ofrece unas grandes posibilidades para la reflexión.

    - Las indicaciones del inspector ponente en el curso obligatorio que tienes que sufrir cuando obtienes la plaza son muy clarificadoras, dice: "Algunos bucean y no se dejan ver; otros nadan con un estilo atroz; por último, los menos coordinan maravillosamente piernas y brazos". Como se puede apreciar la propia administración conoce y reconoce que son los menos de los docentes los que coordinan maravillosamente piernas y brazos.

    - Manifiestas que les dices a tus alumnos que "si no trabajan, suspenderán. Suspender no es ningún trauma. Nadie se ha muerto por eso. Lo peor del mundo es no aprender, y lo peor de lo peor es no querer aprender". Piensas que suspendiéndolos aprenden algo o que se los estimula en algún sentido a querer aprender. Yo tengo una filosofía, cuando un docente evalúa a un alumno en realidad está evaluando las potencialidades que sus capacidades (las del docente) tienen en relación con ese alumno. Para mi el mejor docente, el mejor maestro de todos los que ha habido a lo largo de la historia ha sido Sócrates. Su mayéutica es un método de lo más efectivo. Aunque antes que Sócrates, Tales de Mileto, el precursor de la tradición crítica, también utilizaba una especie de mayéutica que dejó un número importante de apasionados discípulos. La huella tanto de Tales como de Sócrates es una huella que hemos de seguir y sin embargo sólo sabían que no sabían nada. Extraían el conocimiento de los demás, de aquellos que venían a ellos como discípulos, como alumnos; los iluminaban con el propio saber que esas personas que se acercaban a ellos encerraban en su interior. Que grandeza se encierra en esa aporía ilustrada socrática.

    - Dices que "nos quejamos porque los alumnos no estudian, pero sobre todo nos quejamos porque no piensan", esa es la labor en la que os debéis emplear a fondo, pero para eso has de conseguir que conocer el materialismo histórico les sea una necesidad, no una imposición, para esos has de conseguir que vean como necesario y útil el comentario de texto y el trabajo diario. Tienes que conseguir que el esfuerzo, los contenidos conceptuales y procedimentales, así como la originalidad, no sean sólo para tí irrenunciables. Has de conseguir que los sean para ellos.

    - Si de verdad deseas y quieres que los alumnos aprendan, que sean autónomos, que no tengan miedo ante las piscinas y que se tiren a ellas con confianza en sus posibilidades, has de hacerles significativo el aprendizaje.

    Gracias de nuevo por tus aportaciones, recibe un cordial saludo de tu amigo Javier Caso Iglesias.

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  3. ¡Hola, de nuevo! Muchísimas gracias por los enlaces. Me parece una página muy útil e interesante.
    Después de leer este último post, creo que no concebimos igual la tarea del docente. Creo que tú tienes muy claro cómo debería ser la relación alumno-profesor o, al menos, en qué marco filosófico se encuadra tu forma de concebirla. Sinceramente, aún no lo tengo muy claro. He leído el artículo acerca de los tipos de docente (titulado ¿qué tipo de docente soy?). Creo que por ahora soy una mezcla de los tres, y en función de lo que los niños estén dispuestos a dar la tabarra ese día y el tiempo de que dispongo para dar los temarios, me decanto más por un estilo u otro. A veces necesito tener claro que han adquirido un saber específico porque creo (no sé si acertada o equivocadamente), que ese saber (sea un concepto, un procedimiento o una actitud) es indispensable para tomar decisiones racionales. A veces necesito crear en ellos la conciencia de que son inconscientes y de que el pensamiento general (léase, la televisión) no les deja ver claro. En otras palabras, necesito que sean críticos.
    No sé cuál es mi estilo, pero sí tengo muy claro "para qué sirven el aprendizaje y el conocimiento": PARA NADA. Y soy super-feliz escribiendo esto. No se aprende para ser más productivo ni para obtener un beneficio económico, o éxito social, o una vida fácil. Se aprende y se busca el conocimiento para ser libre, para ser más que uno mismo, para que se te dibuje una sonrisa bobalicona cuando admiras el mundo y piensas: ¡vaya, qué hermoso es y qué hermoso es comprenderlo! Y también se aprende para indignarse, para enfadarse con el mundo y con uno mismo, para darle la vuelta a todo porque, aunque sea de hecho, es inaceptable por derecho. Para mí el objetivo es ese. Cómo llego a él, si llego, es otro cantar. Mis alumnos se tienen un pavo descomunal. Que no se tome como un insulto, pero la mayoría están muy tontos. Mejor no relato cuáles son sus intereses. Bueno sí, haré unos breves apuntes: dormir, beber, maquillarse, comprar ropa. No es una broma. Llevo un año dando Ética a los niños de 4º y por narices tengo que preguntar qué es para ellos la felicidad. Y la felicidad es eso.
    En cuanto a los exámenes y los suspensos, disiento completamente. El día que no tenga 30 alumnos en clase sino 5, tal vez no me haga falta el examen. Pero hoy por hoy, para mí, es irrenunciable. Yo no les hago jugárselo todo a esa carta, pero ganar esa baza es necesario. Tampoco renuncio al suspenso o al aprobado, consecuencia última del resultado del examen. No me parece que sea una espada de Damocles. Los chavales están ya más allá del bien y del mal y suspender o aprobar les da igual. Lo sé por experiencia. A mí no me da igual porque los exámenes y los trabajos me sirven para comprobar cuánto han trabajado, qué dificultades tienen y en qué aspectos necesitan más ayuda o tienen que mejorar.
    El día que España sea Finlandia y tengamos dos profesores por clase, podremos plantearnos la cosa de otra forma. Pero mientras el mundo sea como es y ocurra como ocurre, mejor ser realistas. Esta es mi opinión.
    De nuevo, saludos.

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  4. Estimado Javier Caso Iglesias,

    al margen de estar o no de acuerdo con usted, le remito, si me permite, una pregunta formal que estimo tiene su importancia, sin ánimo de entrar en polémica: ¿en virtud de que razón habla usted en primera persona del plural, en representación de los ciudadanos?

    "Los ciudadanos queremos que esa palmeta metafórica que significa el suspenso desaparezca"."No necesitamos pues del suspenso",...

    Creo que soy un ciudadano que no acabo de ver tan claramente como usted la bondad de suprimir el suspenso, y por ello no se me ocurre decir que los ciudadanos necesitamos el suspenso. ¿En representación de qué ciudadanos habla usted?

    Saludos

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  5. Considero que determinar unos criterios de calificación donde entre el "suspenso" es necesario. No obstante, lo que los docentes deberían tener en cuenta es no sólo la adquisición de contenidos y basta, sino de competencias, de aptitudes, de valores, que pueden caracterizar a un alumno más allá de su simple nivel intelectual.

    De todos modos, evidentemente el sistema educativo se basa en eso, materias suspensas: no promociona. Materias aprobadas: promociona.

    En la Antigüedad clásica probablemente los métodos de enseñanza eran bastante diferentes: uno aprendía porque la propia inercia del hombre es caminar hacia el conocimiento. Desde el punto de vista filosófico, los individuos tenían sed de conocimiento para ensalzar su espíritu, para completarse, para sentirse "hombres" al fin y al cabo, ya que el pensamiento racional es en definitiva lo que nos distingue de los animales y lo que nos hace seres vivos únicos.

    Sin embargo mucho tiempo después, en la actualidad vivimos en una sociedad corrupta que nos dice cómo debemos ser constantemente y cómo no ser. Y se nos margina si no formamos parte de ello. Se nos bombardea materialmente, y el espíritu ha quedado relegado, no a un segundo plano, sino mucho más abajo. No es de extrañar que hoy el individuo no tenga sed de conocimiento, de cuidar el espíritu, de ser útil para toda la sociedad y que esa misma sociedad le responda con la misma moneda.

    ¿cómo vamos a esperar que los jóvenes se interesen por el aprendizaje?... ¿cómo vamos a despertar su ansia de saber?...¿cómo luchar contra este sistema materialista?

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  6. Algunos ciudadanos no solo queremos que el suspenso se mantenga, sino que preferimos que se suba el nivel del aprobado para que los estudiantes se esfuercen y para que un aprobado signifique algo de verdad.
    También preferimos que se puedan elegir distintos sistemas educativos y no tener que soportar los experimentos pedagógicos que las administraciones educativas hacen con nuestros hijos.

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  7. "Los ciudadanos no aspiran sólo a que el profesorado se tire a la piscina y no se nos ahogue, queremos que al profesorado se lo capacite con didácticas, con técnicas pedagógicas eficaces por parte de la administración."

    Cuando habla de didácticas y técnicas pedagógicas eficaces Se refiere usted a montones de papeles en los que aparecen constantemente las palabras "diálogo", "alumnos/as", "coordinación", "coeducación","diversificación", etc..., que esencia no dicen nada más que "vamos a procurar...y bueno si eso ya veremos, pero buen rollito, ¿eh?, e igualdad no se nos olvide, ¿eh?, si unos no llegan pues se baja el nivel, y ya está, no vayan a pensar que discriminamos, ¡uff! por Dios eso no, que somos muy progres..."

    ¿De verdad piensa usted que el emperador va vestido?.
    Por favor exclúyame de los "Ciudadanos" de los que habla.

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