Postales desde Gaza es el título que toma la columna de esta semana de nuestro Soñador Soñado de Ensueño.
El anuncio del alto el fuego entre Israel y Hamás, que ha coincidido en el tiempo con el inicio de la Conferencia Internacional sobre Oriente Medio, esperemos que nos dure mucho y sea el principio de una paz definitiva en la zona.
Nos dice nuestro querido Paco Martín que uno puede no oír, no querer entender, incluso no ver. Pero no puede ni un segundo dejar de mirar...
- Y si miras que te encuentras amigo Paco.
- Que quieren solucionarlo con ideas cuándo les faltó verdades en los criterios.
- Como tu bien dices, el pueblo tiene que radicalizarse en si mismo, e inventar un mundo nuevo dónde quien le mande sea su propia libertad.
Dicen que una imagen vale más que mil palabras, hoy la imagen que me encuentro al abrir la prensa es una de Guillermo con un esbozo de sonrisa en la comparecencia ante los medios de comunicación tras el Consejo de Gobierno Extraordinario de la Junta. Eso es bueno, sonreir es mejor, mucho mejor que estar enfadados y crispados como cierta oposición de derecha que Extremadura padece.
Además suscribo la previsión que hace Guillermo: Extremadura en este 2009 responderá "mejor que la media española" en términos de déficit, desempleo y crecimiento. Y responderemos mejor pues hemos hecho nuestro ese principio que dice que toda crisis es una oportunidad. Y, como además, los problemas suelen buscar a aquellos que tienen capacidad para resolverlos, pues no me cabe ninguna duda que responderemos "mejor que la media española" en términos de déficit, desempleo y crecimiento.
Todo ello a pesar de contar con una oposición aciaga que aporta poco y critica en los demás sus faltas propias inconfesadas. ¿Para cuando un código de buen gobierno para el Ayuntamiento de la Ciudad de Badajoz negociado y consensuado con las fuerzas progresistas con representación institucional?
Qué poco se parecen estos chicos del PP de Extremadura a Soraya Sáenz de Santamaría, portavoz del Partido Popular en el Congreso de los Diputados, la que reconoce, mal que le pese, "habilidad en Rubalcaba". Algún detalle así podrían tener en Extremadura.
Quiero en este 2x1 de esta semana seguir abundando sobre ese acertado paradigma que defiende Ken Robinson, experto en creatividad educativa; y del que trata en el último post de su blog nuestro amigo Javier Figueiredo (El sistema educativo y la creatividad). La perspectiva que expreso es la del profesor Ramón Gonzalo Fernández (El error como tesoro. Pedagogía del error y didáctica de trámite de fallos).
Para el profesor Ramón Gonzalo Fernández el mayor tesoro didáctico que puede tener en sus manos alguien que se dedique a la intervención educativa es el error (el fallo).
Ante un error, ante un fallo, se pueden hacer tres cosas según Ramón Gonzalo, esto es: a) Desperdiciarlo, b) Abortarlo, c) Aprovecharlo. La explicación que nos ofrece es la siguiente:
a) Desperdiciarlo. Es como si en una ostra saliese una perla y el comensal sin percatarse la echase, refunfuñando, a los desperdicios.
b) Abortarlo. Es como cuando los discentes solicitan ayuda de forma apremiante al profesor, que con bastante experiencia lo puede solucionar milagrosamente en un momento. Su ego, además, le incita a solucionarlo de forma espectacular, con agradecimiento infinito por parte de los alumnos. Pero actuar de esta manera sería una pena, un error es un tesoro y no lo podemos malograr.
c) Aprovecharlo. Pero, ¿Cómo? Un error bien acotado y descrito se convierte en la mejor propuesta de trabajo para el día siguiente. Los errores, como las crisis, también son una oportunidad. Hay muchos recursos para acotar el error convirtiéndolo en enunciado muy claro y entusiasmante, por ejemplo pidiendo a los "dueños" del problema que lo expongan al grupo: "hemos querido hacer tal cosa, pero se comporta de esta otra forma". Se puede hacer un esquema y exponerlo en un croquis utilizando para ello la pizarra o papelógrafo, se puede también fotografiar o hacer un vídeo sobre el asunto describiendo la pretensión inicial, y filmando además el intento fallido de funcionamiento.
Para Ramón Gonzalo, la solemnidad e importancia con que se debe de tratar un fallo produce varios efectos:
1) Coloca el error en el centro alrededor del cual surge el aprendizaje, en lugar de considerarlo la escoria del sistema. En algunos ambientes: Centros Penitenciarios, Centros de Rehabilitación de Toxicomanías, etc..., es excepcionalmente oportuno caer en la cuenta de que los errores son la semilla y la base de nuevas realidades valiosas.
2) Posibilita la acción y el aprendizaje mediante un paradigma de búsqueda y de creación a partir del error.
3) Permite a los autores de la idea volver a creer en sus ocurrencias y dedicarles tiempo.
4) Logra la consecución de los objetivos previstos mediante la corrección, el ajuste, la modificación y la redisposición de lo necesario.
5) La propuesta pública de un problema real y palpable que se ha de resolver usando la lógica tiene un efecto multiplicador inmenso, pues, aunque no lo pretendan, todos los asistentes se verán obligados a pensar y, aunque no las llegasen a verbalizar, emitirán, inventarán, sus propias conjeturas y soluciones.
Si al final, para llegar a buen puerto, se ha de repetir ese proceso varias veces (el arreglo del segundo día tampoco lo resuelve), mucho mejor. Imaginemos una secuencia de tres o cuatro intentos concatenados mostrados al final al gran grupo como fases del proceso normal de búsqueda de soluciones.
Dedúzcase de aquí que la tarea de un docente, de un profesor, de un educador, sobre todo en climas de tendencia creativa, va más encaminada a aprender que se puede perder tiempo en sacar máximo partido del fracaso aparente, que a la falsa obligación de "enseñar". Por otra parte, nos sigue diciendo Ramón Gonzalo, el educando que ha tenido una experiencia positiva respecto a su capacidad para superar las dificultades es una persona más valiosa (para toda la vida) que la que sabe (porque se lo han enseñado).