La realidad es que el PP no sube en número de votos, sólo en porcentaje en relación al PSOE que es el que baja (merecidamente y por méritos propios). El diario El Mundo hace -como siempre- una interpretación muy interesada y tendenciosa de los datos.
Ahora de lo que se trata es de compensar esa bajada del PSOE votando útil, votando IU-ICV en las próximas convocatorias electorales. Sólo así conformaremos una verdadera mayoría de progreso en este país.
Por mi parte, y la de algun@s más, vamos a tratar de alentar un movimiento cívico ciudadano en la red dirigido al votante socialista. El lema podría ser: Si quieres recuperar al PSOE, vota útil, vota Izquierda Unida.
Esta es la única posibilidad para los votantes, simpatizantes y militantes del PSOE de recuperar las esencias de su partido, esto es, forzar al PSOE a mirar a su izquierda y abandonar, por ello, las políticas neoliberales y de derecha que diseña Almunia y ejecutan Salgado y Campa. Las mismas que antes aplicaban Boyer, Solchaga o Solbes.
Ya conocéis mi opinión sobre los partidos políticos, y más los de izquierda; los considero correas de transmisión de la ciudadanía. Los partidos han de ser medios y no fines en sí mismos. Han de "acompañar sin vanguardizar" que diría el Sup Marcos. O lo que es lo mismo, dicho sea con palabras de Carlos Marx: "la emancipación de la clase obrera ha de ser obra de ella misma, de no ser así no será".
Así que si algún partido quiere ser "vanguardia de la clase obrera" ya puede ponerse tanto las pilas como al servicio de esa clase obrera desbrozando el camino que esta clase obrera señala (y no al revés).
El Che definía muy bien la composición de esos movimientos que tan genialmente comandaba, esa composición, tripartita, era la siguiente: vanguardia, centro y retaguardia; así como también las funciones de cada una de estas tres partes y el procedimiento y la forma de la toma de decisiones.
Nunca una parte tomaba las decisiones por el conjunto (y menos la vanguardia), cuando esto acontecía el fracaso resultaba manifiesto y palpable.
Hasta ahora, válgame esta analogía, los partidos políticos autoconsiderados "vanguardia" tomaban decisiones en sus cúpulas partitocráticas al margen de aquellos que los apoyaban, al margen de aquellos que formaban parte de su movimiento. Cuando esto acontecía la debacle está servida. El mejor ejemplo el más cercano: Elecciones de 1982, PCE-PSUC obtienen el 4,02% de los votos y 4 diputados, y en el 2008 IU-ICV obtiene el 3,77% de los votos y 2 diputados.
Cuando la cercanía con el movimiento es palpable (cuando la partitocracia acompaña sin vanguardizar, cuando se escucha a la ciudadanía y se la permite participar, implicarse y integrarse) se obtienen buenos resultados, es por ello que en 1979 el PCE obtuvo 23 diputados en el parlamento al lograr el 10,8% de los votos en las elecciones generales (En las municipales de abril: El PSUC logra el 20% en Catalunya y el PCE el 17% en Andalucía y Madrid) o en las generales de 1989, donde Izquierda Unida se convirtió en la tercera fuerza política llegando a 17 diputados con el 9,07% de los votos; o en 1993 y 1996 que rebasó el techo electoral que el PCE había obtenido en los años 70: superó el 10 % de los votos, llegando a un grupo parlamentario de 21 diputados en 1996. Cosechó también éxitos en las elecciones municipales, con el 11,68 % del voto en las de 1995.
Cada cual que extraiga sus consecuencias. El deseo ciudadano es tener, y a las evidencias me remito para decir esto, dos instrumentos (la izquierda es plural afortunadamente) haciendo políticas de izquierda en el parlamento. Para que esto siga siendo así, para recuperar al PSOE de las garras de la dictadura de los mercados financieros-especulativos hay que votar útil, hay que votar Izquierda Unida.
Además deseo y quiero una Izquierda Unida no contemplativa, deseo y quiero una Izquierda Unida que no se conforme con esos 10 u 11 diputados que ahora se le asignan de celebrarse elecciones en este momento, deseo y quiero una Izquierda Unida que ni siquiera se conforme con un 10 o 12 por 100 de los votos y con un grupo parlamentario de 20 o 23 diputados como en su día ya tuvo. Necesitamos una Izquierda Unida que aspire a recuperar lo que ha perdido el PSOE por entregarse a los cantos de sirena del capital financiero-especulativo. Necesitamos una Izquierda Unida que aspire a ocupar 40 escaños en el congreso. Sólo así conformaremos una verdadera mayoría de progreso en este país que nos saque de una forma cierta de la crisis a las que las políticas neoliberales nos han llevado.



