lunes, 28 de diciembre de 2015

2016, el cuarto año del amanecer Maya y sus profecías sobre el cambio del modelo productivo

Por Javier Caso Iglesias | Analista Político

Los Mayas son una civilización muy interesante que conviene estudiar, también sus alegorías y analogías, desde el punto de vista político.

Los Mayas medían las edades de la humanidad en ciclos llamados soles, el sexto sol representa cierta era de la humanidad. A través de estas mediciones predijeron exactamente un cambio de Era que comenzaría la medianoche del 21 de diciembre de 2012, donde el Quinto Ciclo Solar dio paso a un Sexto Ciclo del Sol, pero con importantes consecuencias para los seres humanos. El cambio de Era que predijeron, como ellos mismos señalaron en sus profecías, sería un período de grandes aprendizajes, de grandes cambios. Dijeron que nuestra propia conducta de depredación y contaminación del planeta contribuiría a que estos cambios ocurrieran.

Así, la última de las predicciones abre una puerta a la esperanza. Si queremos evitar el fin de la humanidad, serán necesario cambiar nuestras vidas en el amanecer del nuevo Sexto Ciclo Solar; empezar a ser menos depredadores del medio ambiente, cambiar las relaciones sociales, así como el sistema productivo.

Para los Mayas, en el último cataclismo la civilización había sido destruida por una gran inundación -¿el Diluvio Universal de la tradición judeo-cristiana?- que dejó unos pocos sobrevivientes de los cuales ellos eran sus descendientes.

Los Mayas aseguraban que su civilización era la quinta iluminada por el Sol, Kinich-Ahau, el gran Quinto Ciclo Solar. Antes habían existido sobre la Tierra otras cuatro civilizaciones que fueron destruidas por grandes desastres naturales. Creían que cada civilización es sólo un peldaño en el ascenso de la consciencia colectiva de la humanidad.

La cultura, la ciencia, la religión y el arte Maya están basados en su relación con el Sol. Creían que sólo a través del Sol se podían comunicar con Hunab-Ku, el Dios que está en todas partes. Para los Mayas, Hunab-Ku es un organismo gigantesco que nos contiene a todos en su interior. Afirman que su corazón y su mente están en el centro de nuestra galaxia y que sólo a través del Sol se podían comunicar y dirigirse espiritualmente a él. Por eso su interés fundamental en el Sol, en Kinich-Ahau.

Los Mayas descubrieron, gracias a sus estudios sobre el Sol, que el Sistema Solar entero se movía. Llegaron a la conclusión de que el Universo tiene ciclos, períodos de tiempo repetitivos que comienzan y terminan como el día y la noche. Se dieron cuenta que nuestro Sistema Solar se desplaza en una elipse que lo aleja y acerca al centro de la galaxia. Es decir, que el Sol y todos los planetas se mueven en ciclos en relación con Hunab-Ku, la luz central de la galaxia.

Encontraron que esa elipse, ese giro completo, ese ciclo que realiza el Sistema Solar, dura 25.625 años. A este ciclo lo podemos llamar Día Galáctico. Cuando el recorrido llega a la mitad, es decir, tras 12.800 años, estamos cerca del centro de la galaxia, en el día de la galaxia. En la otra mitad del recorrido, los otros 12.800 años, nuestro Sistema Solar esta cada vez más lejos de la luz central, es decir, en la sombra, en la noche de la galaxia. Hay día y noche en la galaxia, sucede lo mismo que en nuestro planeta pero en una escala mucho mayor; cada día y cada noche duran 12.800 años.

Descubrieron que cada gran ciclo contiene, a su vez, ciclos menores que tienen las mismas características que los ciclos mayores. El Día Galáctico de 25.625 años está dividido en 5 ciclos de 5.125 años cada uno. El primer ciclo es la Mañana Galáctica, el segundo ciclo es el Mediodía Galáctico, el tercero es la Tarde, luego viene el cuarto ciclo la Tarde-Noche o Anochecer y por fin, la conclusión, el quinto ciclo, la Noche Galáctica que vuelve a dar paso a un nuevo amanecer, a otros 5 ciclos y así eternamente.

Los Mayas dejaron escrito un mensaje en piedra con siete profecías que, siglos después, se están cumpliendo.

Primera profecía: "La humanidad deberá escoger entre desaparecer como especie pensante que amenaza con destruir el planeta o evolucionar hacia la integración armónica con todo el universo".

Segunda profecía: Se transformarán las relaciones y los modos de producción y comunicación, los sistemas económicos, sociales, de orden y justicia, cambiarán las creencias y los valores aceptados, el hombre se enfrentará a sus miedos y angustias para resolverlos. Esta profecía acaba diciendo lo siguiente: "sí la mayoría de los seres humanos cambia su comportamiento, y se sincroniza con el planeta, se neutralizarán los cambios drásticos que describen las siguientes profecías".

Tercera profecía: Una ola de calor aumentará la temperatura del planeta. "Grandes sequías y muchos incendios forestales en todo el planeta, y que la falta de agua produciría grandes inconvenientes en toda la vegetación, afectando a las cosechas y como consecuencia, a la economía. Por eso el comportamiento del hombre será crucial".

Cuarta profecía: El aumento de la temperatura y la mayor actividad del sol provocará que el hielo de los polos empiece a derretirse. "Esta sería la forma que nuestro planeta se limpiaría y reverdecería por todas partes".

Quinta profecía: "El sistema se colapsará si el hombre no deja de ser un depredador. Habrá una necesidad de reorganizar la sociedad". El hombre verá la necesidad de reorganizar la sociedad de un modo más armónico y menos competitivo. Esta quinta profecía nos dice que "todos los sistemas basados en el miedo sobre lo que se fundamenta nuestra civilización se transformarán simultáneamente con el planeta y el hombre para dar paso a una nueva realidad de armonía".

Sexta profecía: En los próximos años aparecerá un cometa. Los Mayas veían a los cometas como agentes de cambio que venían a poner en movimiento el equilibrio existente para que ciertas estructuras se transformen permitiendo la evolución de la conciencia colectiva, "todas las cosas tienen un lugar que les corresponde en todas las circunstancias, aún las mas adversas son perfectas para generar comprensión sobre la vida para desarrollar conciencia sobre la creación, por esto el hombre se ha enfrentado constantemente a situaciones inesperadas que le generan sufrimiento, es un modo de lograr que reflexione sobre su relación con el mundo y con los otros, que lo llevará a comprender las leyes universales".

Séptima profecía: el hombre cambiará su conciencia y será más solidario y puro. La última profecía habla de la reintegración de las conciencias individuales de millones de seres humanos. Esto, "despertará una nueva conciencia en la que todos comprenderán que son parte de un mismo organismo". "El hombre vivirá la primavera galáctica, el florecimiento de una nueva realidad basada en la reintegración con el planeta y todos los seres humanos en ese momento comprenderemos que somos parte integral de un único organismo".



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